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(CR) Sin entrar en concreciones, y valorando las beatificaciones del pasado 13 de octubre en Tarragona, los obispos catalanes han publicado una nota conjunta en la que reiteran una petición de perdón por "las carencias y los errores que, como miembros de la Iglesia, hayamos podido cometer en un pasado más o menos lejano". Lo hacen en un texto aprobado en la reunión de la Conferencia Episcopal Tarraconense de esta semana en Tiana y se remiten literalmente al contenido de la carta pastoral del 2011 Al servicio de nuestro pueblo.

El comunicado de los obispos catalanes reitera al lado de esta petición de perdón que también se debe valorar "el papel insustituible que ha tenido la Iglesia y el cristianismo en la historia milenaria de Cataluña". Y ponen como ejemplo como "en el pasado reciente, la Iglesia luchó decididamente a favor de la reconciliación, los derechos humanos y el restablecimiento de las libertades, en tiempos muy difíciles y mucho antes de la transición democrática". Por eso, ahora reafirman su compromiso "de trabajar por la reconciliación entre todos los ciudadanos y por la curación de las heridas que aún pudieran quedar abiertas y que habría que cerrar con la generosidad de todos".

En una línea similar a lo que han manifestado recientemente los arzobispos de Barcelona y de Tarragona, que pedían una revisión más global del periodo histórico que va de 1936 a la llegada de la democracia, el texto conjunto propone que "se siga investigando". Según los obispos "conocer la verdad será una ayuda a la clarificación de la historia, conducirá a la paz y a la auténtica reconciliación entre todos los ciudadanos de nuestra tierra".

Este es el texto íntegro de la nota.

Nota de la Conferencia Episcopal Tarraconense

El pasado día 13 de octubre fueron beatificados 522 mártires de la persecución religiosa del siglo XX en España. Muchos de estos testigos de la fe nacieron o vivieron en nuestras Diócesis, que han sido fecundadas por la sangre de estos mártires. Su beatificación no debe ser simplemente un acto que quede para la historia, sino un nuevo impulso en el camino de la fe de nuestras Iglesias, una gracia de Pentecostés. La celebración en Tarragona ha sido motivo de gran gozo, pero también es un compromiso para todos, que tenemos que concretar con iniciativas pastorales que sean expresión y fruto del Año de la Fe que estamos celebrando.

Los Obispos de Cataluña pensamos que, tal como pidió el beato Juan Pablo II, «es necesario que las Iglesias locales hagan todo lo posible para no perder el recuerdo de aquellos que han sufrido el martirio» (TMA 37). Y,a la vez, el mismo Papa nos pedía, de forma solemne, el compromiso de realizar una verdadera «purificación de la memoria». En este sentido, no nos cuesta reiterar lo que ya habíamos afirmado: «Somos conscientes de las carencias y los errores que, como miembros de la Iglesia, hayamos podido cometer en un pasado más o menos lejano, y humildemente pedimos perdón; pero a la vez somos también conscientes del papel insustituible que ha tenido la Iglesia y el cristianismo en la historia milenaria de Cataluña» (Documento Al servicio de nuestro pueblo, nº 22).

Por eso, así como en el pasado reciente la Iglesia luchó decididamente a favor de la reconciliación, los derechos humanos y el restablecimiento de las libertades, en tiempos muy difíciles y mucho antes de la transición democrática, ahora también nos comprometemos a trabajar por la reconciliación entre todos los ciudadanos y por la curación de las heridas que aún pudieran quedar abiertas y que habría que cerrar con la generosidad de todos.

Deseamos que se siga investigando el período histórico que incluye la IIª República, la Guerra civil, la Dictadura y la recuperación de la Democracia, ya que creemos que conocer la verdad será una ayuda a la clarificación de la historia, conducirá a la paz y a la auténtica reconciliación entre todos los ciudadanos de nuestra tierra.

Los Obispos de la Conferencia Episcopal Tarraconense. Tiana (Barcelona), 31 de octubre de 2013.