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(Bernabé Dalmau-CR) Aquello que podríamos llamar la "dinámica social de la paz" está inspirada en dos afirmaciones de la Pacem in Terris, una inicial y otra conclusiva: "La paz en la tierra, anhelo profundo de los seres humanos de todos los tiempos" (n. 1). "Estas palabras nuestras, que hemos querido dedicar a los problemas que más aquejan a la familia humana en el momento actual, y de cuya equitativa solución depende el progreso ordenado de la sociedad, son dictadas por un profundo anhelo, que sabemos común a todos los hombres de buena voluntad: la consolidación de la paz en el mundo" (n. 160).

De aquí podemos deducir que la paz es objeto de deseo, es un bien objetivo, un valor. Pero se ha de concretar, y Juan XXIII lo hace a través de dos caminos que los papas sucesivos no se cansarán de desplegar y promover: el desarme y el desarrollo. Sólo hay que recordar, por poner un ejemplo, la institución por parte de Pablo VI de la Jornada mundial de la paz, a celebrar al inicio del año, y su encíclica Populorum progressio, que hizo famosa la frase del cardenal Maurice Feltin "El desarrollo es el nuevo nombre de la paz". En este sentido Juan XXIII aplica la dimensión profética del sentido que tenía de la historia al proyectar sobre el futuro las bases de la verdad, la justicia, el amor y la libertad para obtener la paz. Y eso superando fatalismos y los llamados "profetas de calamidad que anuncian catástrofes", a quiene ya había fustigado en el discurso de inauguración del Concilio Vaticano II.

Sin embargo, en este tener los pies en el suelo, no podemos ver una filantropía barata en la que la mención de Dios sería sobreañadida. Al contrario, la paz "una empresa tan noble y elevada que las fuerzas humanas, aunque estén animadas de la más loable buena voluntad, no pueden llevar a cabo ellas mismas"(n. 162).

Con estas pinceladas introductorias ya nos podemos dar cuenta de que Juan XXIII no sólo añade al tesoro de la Iglesia nueva materia de doctrina social sino que abre una nueva dimensión. Si hasta ahora esta doctrina estaba centrada en los aspectos de justicia laboral, ahora, al tratar expresamente de la paz, abre una dimensión que encontrará su plenitud en la constitución conciliar Gaudium et spes y que, medio siglo después, podrá tratar, en armónico desarrollo histórico, el tema de la actual crisis mundial en la encíclica Caritas in veritate de Benedicto XVI.

 
 
 
 
Bernabé Dalmau
Monje de Montserrat

 

 

I. CONSIDERACIONES GENERALES

-Presentación. La Pacem in Terris, cincuenta años después

Una encíclica por releer (Pacem in Terris I) 
Un acontecimiento y un documento (Pacem in Terris II) 
Los destinatarios (Pacem in Terris III) 
Gracia y método de Juan XXIII (Pacem in Terris IV) 

II. COMENTARIO AL TEXTO 
Pacem in Terris 1. El orden establecido por Dios [1-6] 
Pacem in Terris 2. El orden entre los seres humanos. Los derechos. [7-22] 
Pacem in Terris 3. El orden entre los seres humanos. Los deberes. [23-39] 
Pacem in Terris 4. Las relaciones entre los hombres y los poderes públicos en el seno de cada comunidad política [40-74] 
Pacem in Terris 5. Las relaciones entre las comunidades políticas [75-122] 
Pacem in Terris 6. Las relaciones de los seres humanos en el seno de las comunidades políticas con la comunidad mundial. [123-138]
-Pacem in Terris 7. Orientaciones pastorales [139-166]