Voleu rebre les notícies?

Subscriviu-vos al butlletí gratuït

(Bernabé Dalmau-CR) Como ya hemos subrayado, los destinatarios de la Pacem in Terris son, no sólo como es habitual, los jerarcas en comunión con la Sede Apostólica, o los clérigos y los fieles de todo el mundo, sino también "los hombres de buena voluntad". Este respeto hacia todo ser humano, no necesariamente seguidor de Jesucristo, manifiesta la intención del autor. El papa escribe por imperativo de su ministerio. Por tanto, la misión de evangelizador inherente a la identidad episcopal convierte al escrito en una encíclica misionera. Esto no quiere decir que el texto respire proselitismo. Más bien significa que el lenguaje no es especializado, sino que pretende que los contemporáneos lo puedan entender. Quizás la cercanía que, sucesivamente, los papas han buscado con el pueblo, y muy especialmente el papa Francisco, nos hacen entender esto con naturalidad, pero en tiempos de Juan XXIII, en cambio, se trataba de una verdadera novedad.

La "buena voluntad", sin embargo, no responde a un simple buen sentido de tolerancia, a una prudencia merament humana, sino a un anhelo de buscar la verdad y vivir de acuerdo con ella. Pero formulada desde una perspectiva cristiana -que es, obviamente, la del papa- la verdad corresponde a la gracia que Dios da a las criaturas para que respondan con actos adecuados al querer divino. El orden que hay que establecer, basado en la naturaleza humana, no es un orden sin Dios sino en referencia a él. El papa Roncalli se inspira en un mensaje navideño de 1957 de Pío XII en la que el Papa afirmaba que "si la humanidad de hoy no se ajustaba a la supremacía... del respeto absoluto del orden y de la armonía universal en el mundo, sería difícil prever qué destino tendrían las naciones".

Pero esta humanidad, guiada por la siempre discutida "ley natural", ¿puede ser sensible a una visión cristiana de la paz? Juan XXIII opta sin duda por la respuesta afirmativa, basándose en el valor de la conciencia. Por eso se siente autorizado a hablar, convencido de que "la paz es un bien que interesa a todos, indistintamente". Más aún, en el trasfondo de esta afirmación existe la convicción del derecho de intervención de la Iglesia en las realidades políticas, sociales y económicas.


 
 
 
 
Bernabé Dalmau

Monje de Montserrat

 

 

 

I. CONSIDERACIONES GENERALES

-Presentación. La Pacem in Terris, cincuenta años después

Una encíclica por releer (Pacem in Terris I) 
Un acontecimiento y un documento (Pacem in Terris II) 
Los destinatarios (Pacem in Terris III) 
Gracia y método de Juan XXIII (Pacem in Terris IV) 

II. COMENTARIO AL TEXTO 
Pacem in Terris 1. El orden establecido por Dios [1-6] 
Pacem in Terris 2. El orden entre los seres humanos. Los derechos. [7-22] 
Pacem in Terris 3. El orden entre los seres humanos. Los deberes. [23-39] 
Pacem in Terris 4. Las relaciones entre los hombres y los poderes públicos en el seno de cada comunidad política [40-74] 
Pacem in Terris 5. Las relaciones entre las comunidades políticas [75-122] 
Pacem in Terris 6. Las relaciones de los seres humanos en el seno de las comunidades políticas con la comunidad mundial. [123-138]
-Pacem in Terris 7. Orientaciones pastorales [139-166]