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(Carla Herrero Nebot) El catolicismo en Asia es muy minoritario aunque hay zonas donde se está extendiendo, y mucho. Es el caso de Indonesia y en concreto en lugares como Flores o Timor. Màxim Muñoz, provincial de los claretianos de Cataluña, ha pasado este verano tres semanas en Indonesia y una en Japón visitando las comunidades claretianas que hay allí. La situación entre uno y otro país es muy diferente. "En Indonesia hay muchísimas vocaciones, tantas que hay que saber discernir bien. En Japón, en cambio, es más similar a la situación de aquí".

En Indonesia la mayoría de claretianos son autóctonos y muy jóvenes. "Allí muchas confesiones crean comunidades porque hay mucha demanda de ser religioso. De hecho, hay que se implantan exclusivamente para buscar vocaciones. ¡Me sorprendió mucho!", explica Màxim Muñoz. "Por eso es tan importante discernir vocaciones y ver relamente la implicación de la gente, ya que en algunos casos, al tratarse de un fenómeno bien visto socialmente, hay jóvenes que quieren entrar sin tener realmente clara la vocación. Especialmente en los chicos que, además de estar bien visto socialmente, tienen el plus de la dignidad de los sacerdotes".

En Japón la presencia cristiana es muy minoritaria y la religión es bastante versátil. Es habitual que haya gente que sea a la vez sihnuista y budista, por ejemplo. "Se trata de una sociedad muy religiosa, pero donde la religión implica muy poco a la persona, los valores, el estilo de vida, etc.", explica Muñoz.

"En Indonesia me sorprendió la juventud y el potencial que tienen. Es un cristianismo muy joven que hay que ir desarrollando porque hay algunos factores de nuestra secularización que acabarán llegando y hay que estar preparado" comenta preocupado. "Es por este motivo que les he insistido mucho en que se debe trabajar la convicción personal".

A nivel social las comunidades claretianas están haciendo mucho trabajo. En Indonesia han creado una escuela de Formación Profesional. En cuanto a los centros formativos de vocaciones, Màxim Muñoz asegura que "el nivel de exigencia es muy alto y que a pesar de que unos cuantos jóvenes finalement no acaben siendo curas, se llevan una formación personal y académica potente".

Este viaje fortalece también la relación de la provincia de Cataluña con las comunidades Claretianas de Asia, que en los últimos años se ha visualizado con la presencia de jóvenes claretianos asiàticos en Cataluña. Una relación que viene de hace tiempo ya que el actual superior generales de los claretianos, el leridano Josep Maria Abella fue destinado a Japón siendo seminarista y ha dedicado la mayor parte de su vida en el continente asiático.