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-Vacaciones singulares X-

(Ramon Bassas/CR) Hoy es el último día de trabajo de Carla Herrero en CatalunyaReligió.cat, donde ha estado vinculada desde el primer día asumiendo las tareas de redacción. Sus vacaciones, "muy diferentes a otros veranos", según dice, no son ajenas a este cambio de etapa profesional, como veremos más adelante. "He hecho, después de muchos años de estarlo deseando, un voluntariado. En concreto he estado todo el mes de julio en Ocotal, una ciudad al norte de Nicaragua con una ONG".

Podríamos decir que el proceso comienza bastante tiempo atrás. "Cuando hacía bachillerato se empezó a despertar en mí el interés por los más desfavorecidos y mi compromiso social. Seguramente por eso he estudiado carreras con vocación de servicio público. Y porque mis padres siempre me han transmitido esa empatía por el compromiso social", dice. Carla cree que hacer un voluntariado es muy enriquecedor en dos sentidos, "por un lado por ellos, porque les ayudas, les das nuevas herramientas para que sigan avanzando y porque ven que hay mucha otra gente que les apoya, y también por ti, porque ves realidades nuevas que te hacen crecer y ver las cosas con otra perspectiva."

"Una experiencia que nunca olvidaré"

"Mi tarea ha sido dar clases a un grupo de 50 niñas de entre 7 y 16 años en situaciones muy vulnerables", nos explica Carla. "No eran clases en la escuela, sino en una asociación católica, Casa María Nazareth, que acoge a estas niñas justo cuando salen de la escuela para que no se queden toda la tarde en la calle, con riesgos de prostitución,drogadicción, etc. He dado clases de castellano, de matemáticas, de nutrición... ¡Un poco de todo!"

Carla se alojaba en un convento, en la Comunidad Santa Rita, de las Hermanas Agustinas del Amparo, una congregación fundada en Mallorca. Desde allí iba a la escuela por la mañana y por la tarde. La experiencia sólo merece elogios por parte de Carla. "Vivir allí ha sido una experiencia que nunca, absolutamente nunca, olvidaré. Me he sentido extremadamente bien entre aquellas monjas, unas chicas jóvenes, encantadoras, buenas personas y un millón más de adjetivos positivos. Me han hecho sentir como en casa". La fe no ha sido ajena a la experiencia vivida. "Me han enseñado otra manera, menos occidental, de vivir la religión y las misas", reconoce. "Allí se llenan cada día, y los fines de semana la gente lleva taburetes de su casa para poder sentarse, porque los bancos están llenos a rebosar. Claro que allí las misas son mucho más dinámicas, mucho más cantadas y siempre con el Evangelio de fondo, pero mucho más alegres. También es cierto que es una sociedad mucho más religiosa, aunque en Nicaragua hay mucha cultura no católica. Pero sea una u otra, la religión está presente en todas las casas."

Cree que ha sido una muy buena experiencia que le ha aportado personalmente en muchos sentidos. "Vivir con estas niñas cada día, compartir horas y horas con ellas, conocer sus necesidades, sus situaciones, recibir tantísimo amor por parte de ellas... ¡Ha sido genial! Llegué allí con la intención de enseñarles un montón de cosas y me fui pensando que ellas me habían enseñado mucho más a mí", dice. "Y también las monjas, ellas han sido una pieza clave en esta experiencia, por su apoyo, por sus consejos, por su compañía, por los buenos ratos que me han hecho pasar y por su amor. Ahora Lily, Caty y Migdalia son tres amigas más."

De CatalunyaReligió.cat el éxito escolar

De hecho, Carla admite que el verano pasado ya lo había pasado de manera similar. Forma parte de una fundación que se llama Escuela para el Éxito y dentro de los procesos de formación estuvo todo el mes de julio de 2012 en Madrid dando clases de repaso de castellano en el Instituto Larra del barrio de Aluche, un entorno también vulnerable. "Muy vulnerable", subraya. "De los 18 alumnos que tenía en clase, 15 eran inmigrantes y muchos de ellos con situaciones muy complicadas que afectaban al éxito escolar. La experiencia fue muy intensa y aprendí mucho. Tanto, que cambió en buena parte el rumbo de mi vida", recuerda. De modo que decidió cambiar el periodismo, aunque le gustaba, por la docencia, "lo que más me llena". "A pesar de que los cambios que la vida te depara o que uno mismo provoca den miedo, hay que ser valiente y lanzarse", se dijo a sí misma y lo comenta como si nada. "Es por eso que hoy me despido, porque aquel embrión que comenzó el año pasado a gestarse, hoy es una realidad. Este lunes empiezo una nueva experiencia profesional en una escuela de Barcelona."

Hoy deja, pues, CatalunyaReligió.cat, donde comenzó con el nacimiento del portal hace cuatro años. "Es un proyecto que en parte lo siento muy mío por muchos motivos", nos confiesa. "Trabajar con buena gente siempre es de agradecer. Me he sentido muy a gusto con los compañeros que han pasado por el consejo de redacción, con Marcel, Eloi, Ramon, David, Joan, y las Lalis. Pero mi día a día, era sin duda el Jordi. Él conducía la nave y yo estaba al pie del cañón. Es un gran periodistata y una gran persona. Creo que hemos hecho un buen equipo y desde aquí le deseo muchos éxitos a él y al portal. Espero que vaya creciendo y que se mantenga como el portal de referencia religiosa en Cataluña. ¡Mucha suerte! Y muchas gracias a todos aquellos lectores que durante estos años habéis estado aquí y que lo seguiréis haciendo."  Gracias a ti, Carla. ¡Y mucha suerte, también!