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(Jordi Llisterri - CR) "Damos gracias por esta mujer de corazón blanco que tanto ama y respeta a nuestro pueblo, nuestra cultura y nuestra fe. Que desde el cielo donde ella esperaba encontrarse con su Dios, siga amando y rezando por nuestras familias". Así, se despedía de Teresa Losada una chica de la comunidad musulmana este lunes al mediodía en el funeral en la parroquia de Sant Vicenç dels Horts.

Como en la vigilia que se celebró en la residencia de las Franciscanas Misioneras, varias familias musulmanas -especialmente mujeres, jóvenes y niños- se han sumado a la celebración católica que ha despedido a Teresa Losada. Precisamente en el inicio del funeral las religiosas, entre ellas la hermana de Teresa que también es franciscana misionera, recordaron cómo este instituto religioso la ayudó a descubrir el Islam y al mismo tiempo a enraizarse en Cataluña.

El funeral lo ha presidido el hermano Pascual Piles, provincial de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. Las dos comunidades religiosas mantienen una gran colaboración en Sant Vicenç dels Horts y a través de instituciones como Bayt Al-Thaqafa. Piles remarcó como la ceremonia unía a musulmanes, cristianos y a personas que no profesan ninguna religión. Ha centrado la homilía (ver al final del texto) en Mateo 25 -"era forastero, y me acogisteis", uno de los textos que escogió la misma Teresa Losada para su funeral y que "nos obliga a cambiar nuestra forma de vivir". "Una gran franciscana", la ha definido, "por su corazón universal y dispuesta a entregar su vida".

Pascual Piles también ha recordado el testimonio de Losada durante los dos años que ha sufrido el cáncer, en los que estuvo siempre acompañada y donde ella repetía que "sabía en Quien había confiado". "Cuando nos abrimos a Dios, Dios se hace experiencia que nos lleva a amar a los demás y a trabajar por la justicia y la dignidad", es uno de los mensaje que también ha recordado de Losada, quien "nos ha enseñado a ser creyentes, creyendo en todos los que la rodeaban y fiándose de Dios".

Piles ha presidido la celebración acompañado del presidente de la Unión de Religiosos, Màxim Muñoz, del vicario de pastoral del obispado de Sant Feliu, Josep Maria Domingo, y una treintena de sacerdotes y religiosos.

Las vocaciones que se necesitan

La celebración se ha cerrado con el testimonio de representantes de las diversas comunidades e instituciones con las que colaboró ​​Teresa Losada. El primero ha sido el alcalde de Sant Vicenç dels Horts, el presidente de ERC, Oriol Junqueras, amigo personal de Losada desde hace años.

Junqueras ha explicado cómo actuó Losada para mejorar las condiciones de vida de la gente cuando llegó a Sant Vicenç en 1967, "en momentos para el pueblo y para el país muy peores que el actual". "Contribuyó a reforzar los eslabones más débiles de la cadena", fortaleciendo a las personas para las que trabajaba. En una demanda de futuro, ha pedido que "los que queremos compartir su fe, quisiéramos que las órdenes e instituciones religiosas sepan encontrar las vocaciones que son necesarias y que contribuyen a hacer un país mejor".

Los representantes institucionales presentes en el funeral han sido encabezados por la consejera de Bienestar Social y Familia, Neus Munté; los directores generales de Asuntos Religiosos y para la Inmigración, Enric Vendrell y Xavier Bosch; y el comisionado de Religiones del Ayuntamiento de Barcelona, Ignasi Garcia Clavel. Tanto la consejera Munté como el alcalde Xavier Trias han recordado este lunes la figura de Teresa Losada.

Los momentos más emotivos antes de terminar la celebración han sido la intervención de representantes de las Franciscanas Misioneras de María, de Bayt Al-Thaqafa, de la Fundación Marianao, y de San Juan de Dios. Pilar Serrano, provincial de las Franciscanas, ha remarcado que todo lo que ha hecho Teresa Losada es "consecuencia de una vida cristiana, subrayando lo que Francisco de Asís experimentó: todos somos hermanos en filación en Dios y en fraternidad entre todos los hombres. Esto nos lleva al compromiso social". Rosa Badia, actual directora de Bayt Al-Thaqafa, ha hablado de cómo murió acompañada Losada: "Que estemos juntos marroquíes, catalanes... es Teresa". Y Quim Erra, de San Juan de Dios, ha recuperado la idea de "corazón blanco" que a menudo expresaba Losada: "para tener un corazón blanco debemos ser generosos".

En el funeral han excusado su presencia el obispo de Sant Feliu, Agustí Cortés, y el rector de Sant Vicenç, Mateu Santacana, que se encontraban fuera del obispado. También se ha sumado al pésame el cardenal Lluís Martínez Sistach y el delegado de pastoral social de Barcelona, Josep Maria Jubany, ha recordado su trabajo con las plataformas de apoyo a los inmigrantes.

TEXTO DE LA HOMILÍA DE PASCUAL PILES

Sé de quién me he fiado (2ª Tim. 1, 12).

Homilía en el funeral de la Hna. Teresa Losada, 26 agosto 2013

Cuantos nos encontramos aquí y, otros muchos más, conocíamos a Teresa. Su amistad nos ha enriquecido. Bienvenidos todos a esta Eucaristía funeral.

Muchas gracias por vuestra presencia. A los musulmanes por vuestro afecto hacia ella, afecto que como sabéis ha sido mutuo. A todos los cristianos por la fe en Cristo resucitado que a Teresa la ha llamado ya a su presencia. A todos los presentes por estar aquí.

Teresa tenía un corazón universal, tenía una gran fe en el Dios de la Vida que es el mismo para todos, como nos lo ha recordado el gran y humilde teólogo, Benedicto XVI.
Saludo a todos, en la vida, en la fe, en las responsabilidades que cada uno tenemos.

Todos somos hermanos. Gracias.

Sé de quien me he fiado, (2ª Tim. 1, 12) es un poster que está en la pared de la habitación de Teresa, que cuantos la hemos visitado en estos días en el proceso de su enfermedad y, sobre todo, de su muerte lo hemos podido contemplar.

Teresa ha vivido siempre fiándose de Cristo. Ha sido una gran testigo. Religiosa Franciscana Misionera de María, realmente franciscana.

Teresa además de buena, era lista, formada en España, Roma en Italia, Túnez, Sorbona de Paris. Trabajó en la Universidad de Barcelona durante 7 años.

El Señor la llamó a una opción más radical, opción por la sencillez y por los sencillos, totalmente franciscana.

Abandonó la Universidad, abandonó Barcelona y vino a vivir a uno de nuestros barrios de Sant Vicenç dels Horts, dejando las clases y dedicándose a un trabajo sencillo: en los hogares, en la fábrica.

Se dedicó totalmente con las compañeras de comunidad a trabajar por todos pero especialmente por los inmigrantes. Intentó crear puentes en sus vidas. Intentó abrirles todas las puertas que pudo, creando con ellos una comunidad cristiano-musulmana, un vínculo cristiano-musulmán.

Vivió en una pequeña comunidad, pero no abandonó nunca Barcelona, donde había otras comunidades y otros focos existenciales de ayuda a los inmigrantes, fundamentalmente marroquíes, con sus programas de integración, con un compromiso cristiano, lucido y, afortunados de nosotros, creando con los Hermanos de San Juan de Dios la Fundación Byat–Althaqafa desde la que han trabajado durante muchos años, hasta que el Señor la probó con la enfermedad que en algo más de dos años y medio la ha llevado a la muerte.

Teresa, la Hna. Teresa ha tenido un alma universal, creyente, alegre, incansable, luchadora. En una edad que hoy se considera adulta pero no demasiado mayor, apareció la enfermedad, el Señor la llamó para sí.

Estuvo dispuesta desde el inicio a entregar su vida e ir al encuentro del Resucitado. Le costó sufrir fuertemente pero lo ha vivido con gran espíritu. Continuó mientras pudo con la vida normal, pero sufrió y ha muerto con una gran esperanza en Cristo.
Muchos y muchas hemos tenido la suerte de estar cerca en este último período, compartir con ella, celebrar la Eucaristía de forma domestica, pero muy sentida, en lo profundo del misterio. Gozar con ella al mismo tiempo que sufrir en lo que era, ya unida a Cristo, su misterio pascual.

Durante este periodo hemos visto encarnado en su vida el gran convencimiento con el que vivía su vida cristiana y consagrada: “Sé de quién me he fiado”.
Posiblemente esta última parte de la enfermedad la ha vivido ella, con sus hermanas y con algunas personas que hemos podido acompañarla de cerca y ser testigos de la fuerza espiritual de su ser.

En total han sido 36 años. Uno más de la mitad de su vida. Muchos de estos años los habéis vivido con ella todos vosotros. Todo esto que he intentado recordar lo ha vivido Sant Vicenç porque Teresa ha sido una ciudadana bien viva y bien dinámica en la ciudad, trascendiendo su impacto a toda Catalunya, a España entera y a los pueblos islámicos, especialmente, Marruecos. Y lo afirmo tanto en la fe como en el compromiso.
Hemos proclamado en la Eucaristía dos lecturas escogidas por ella, pensadas por ella y su comunidad para su funeral

La primera es de la Carta de San Juan, 1ª, capítulo 4, 7-21.

El amor como don nos viene de Dios, cuando nos abrimos a El, se nos hace experiencia, nos impulsa a que nos amemos unos a otros.

El sentirnos amados por Dios, el amar a Dios, nos ayuda a amar a los demás, a creer y luchar por la fraternidad, a trabajar por la justicia y el respeto que merecemos todos para vivir con dignidad.

Este planteamiento en ella y en nosotros rompe fronteras, cambia nuestro ser en amor, construye fraternidad en la realidad.

El segundo texto sacado de Mt. 25, 31-46.

Venid benditos de mi Padre, tuve hambre, sed, fui forastero, estuve desnudo, enfermo y en la cárcel.

Esta fue la vida de Teresa. Esta debe ser nuestra vida. Me atrevería a decir que la segunda parte de la parábola la podríamos borrar. Porque hacemos nuestro el planteamiento de Cristo, el planteamiento de Teresa, el planteamiento de vida que surge de la experiencia del amor y que nos lleva a amar.

Gracias Teresa por cuanto has sido para muchísima gente, por cuanto has sido para cada uno de nosotros.

Nos has enseñado a ser creyentes, creyendo en todos los que nos rodean. Nos has enseñado a ser creyentes, creyendo y fiándonos de Dios.

Descansa en paz, en la presencia del Señor Resucitado. Ayúdanos a creer como tú creíste. Gracias. Amén