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-Vacaciones singulares V-

Xavier Sabé admira a su hermano Rafael, sacerdote misionero salesiano que lleva 21 años en África, donde ha estado en varios países. Comenzó en Costa de Marfil, después se fue a Togo y ahora, desde hace más de un año, vive en Guinea, conocida también con el nombre de Guinea Conakry. "Siempre que viene de vacaciones, o po rcuestiones de trabajo, nos cuenta sus aventuras; que si durante la guerra civil de Costa de Marfil un rebelde le metió una pistola en la cabeza, que si en Togo salvó a una chica que querían envenenar por bruja; que si tienen un internado del niños brujos, que ha curado a muchas de personas de diversas enfermedades, y así una lista interminable de hechos"dice este trabajador de Correos de 38 años que vive en Banyoles.

Si muchos de nosotros, al pintarnos un panorama así, huiríamos corriendo, en cambio a Javier le cautivó y tenía muchas ganas de verlo en directo, "de poder oler, sentir, tocar ese otro mundo, que de pequeño he visto en fotos, documentales por la televisión, por las noticias ... pero hasta que uno que no va, no se da cuenta que vivimos en un mundo muy diferenciado", explica.

Así que, desde hace varios años, ha ido a visitar a su hermano Rafael, aunque no todos los años. Ha ido una vez a Costa de Marfil, y cuatro a Togo. ¿Y este año?, le preguntamos. "Si todo va bien, el próximo mes de septiembre visitaré por primera vez Guinea", responde.

Viaje al corazón de África

Siempre que ha ido a Árica a visitar a su hermano, Xavier ha ido acompañado o bien por un familiar o bien, últimamente, por un amigo. "Esto de África todo el mundo tiene ganas de conocerlo de cerca. Dicen que engancha ", dice como si fuera cosa de otros. El amigo es Francisco José Orozco, de Mataró, que pertenece a una familia de colaboradores de las misiones salesianas.

"Cuando vamos, lo hacemos con ganas de aprender y de descubrir cosas nuevas; con ganas de ayudar, de colaborar económicamente en proyectos, de aportar nuestro granito de arena. Pero siempre, se termina recibiendo más de lo que se da", admite.

Xavier nos recuerda que, para viajar a África, antes se deben tener presentes todos los riesgos, desde pasar por la consulta del médico de medicina tropical para el suministro de las vacunas que tocan, hasta la situación socio-política. "Son países pobres e inestables, corres el riesgo de encontrarte en una revuelta popular". Todo ello sin contar que los sistemas de comunicación (carreteras, teléfono, internet, ...) son deficientes, y que puedes encontrarte aislado.

 

Los visitantes como él se alojan en alguno de los internados, colegios, parroquias, o dispensarios que regentan los salesianos, y se integran como si nada a su labor misionera. "Vivimos el día a día acompañando a los salesianos que están allí, en sus tareas, en lo que haga falta. Jugando con los niños del internado, haciendo actividades con ellos, salidas, camps de trabajo, dando clases de español, mirando películas con ellos, colonias ... Acompañamos mi hermano a las celebraciones eucarísticas, los funerales, bodas, bautizos. Vamos por los poblados a visitar a la gente, hacer oración con ellos, bendecir sus casas y campos ". También intentan añadir algo de ellos mismos. "Mi amigo es informático, algo que allí puede ser muy útil, ya que informáticos no encuentras muchos. Con él repasamos también todos los ordenadores ".

Un viaje así no es incompatible con el turismo. "Aprovechamos el viaje para visitar algún lugar más característicos, como puedes ser una iglesia determinada, un santuario o una mezquita. También visitamos la ciudad, otras comunidades religiosas que están allí, los poblados tradicionales, o lugares naturales, como ríos, montañas. Y celebramos ciertas fiestas locales, con sus danzas, cantos, ya que son gente muy artística. Pero el objetivo del viaje no es hacer turismo, aunque por sí solo, el hecho de acompañar a mi hermano en las tareas de allí, vas conocen y viviendo cosas que pueden ser más interesantes, y auténticas que las que te puedan organizar a través de una agencia de viajes ", afirma.

Encuentro de creyentes

"El pueblo africano es muy creyente; allí todos profesan públicamente algún tipo de creencia, desde las religiones tradicionales, como el animismo, a las religiones más conocidas como la religión católica, o la musulmana. Hay también muchas sectas. A veces te puedes encontrar que un mismo fiel de una religión practique otra religión. La cuestión es creer en Dios. Es muy difícil que un africano te diga que no cree en nada. Quizás la pobreza, la falta de muchas cosas (sanidad, alimentación, trabajo ...) hace que uno se plantee la vida de una manera diferente, donde los valores cambian ", reflexiona al ser preguntado sobre la cuestión de la fe.

"Esto hace", sigue, "que en las celebraciones religiosas, te encuentres las iglesias llenas a rebosar de gente, y de gente joven. El continente africano es joven, más del 40% de sus habitantes tienen menos de 15 años. Y además allí las celebraciones, son realmente muy alegres y vividas. Una misa puede durar tranquilamente dos horas, o más, con cantos, danzas,. tambores ... y al final te queda que te lo has pasado muy bien. Que aquella celebración religiosa te ha enriquecido, que has encontrado con el Cristo Vivo ". Xavier cree que "esto hace que allí puedas alimentar tu fe cristiana, a diferencia de aquí, que te acostumbras a encontrar en un ambiente frío, donde las celebraciones son cronometradas con aparatos, y con pocos jóvenes ", se lamenta.

Salvando las distancias, es exacto que Xavier sabría muy bien cómo responder a la pregunta que, según el Génesis, Yahvé hace a Caín, y a todos nosotros: "¿Dónde está tu hermano?"