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(Ramon Bassas / CR) El verano de 2010 un grupo de matrimonios amigos se animaron a hacer el «Camino de Santiago» y compartieron muchas gratas experiencias: el camino, la oración, la comida juntos, el dormir, las bromas , el buen humor, la amistad ... Casi al final del camino alguien -no recuerdo quién exactamente-, medio en broma, medio en serio, comentó: «El año que viene en Jerusalén ». "Esta es una expresión con la que los judíos de todo el mundo acaban cada año la Pascua", nos explica Javier Velasco. Soy profesor de Biblia en el ISCREB, donde soy el jefe del Departamento de Animación Bíblica del Centro de Estudios Pastorales de las Diócesis Catalanas, que formaba parte de aquel grupo de matrimonios. A Javier Vienelasco, como saben todos los que lo conocen, le apasiona la Biblia. Tanto que, además de todo lo que hace, forma parte de la coordinación de la Escuela de Animación Bíblica de Barcelona, ​​donde hay 20 grupos diferentes de lectura compartida de la Biblia.

La idea del viaje, pues, comenzó a abrirse camino dentro de ese primer grupo. "Entre todos, empezamos a comentar:« Y, ¿por qué no?; «podríamos organizar un viaje a Israel-Palestina», «sería una experiencia extraordinaria» ... Y yo me ofrecí para ver las diversas posibilidades y para preparar las explicaciones bíblicas, aunque pensando a dos años vista, para el 2012, para que todos pudieran ahorrar un poco en su hucha ".

De un grupo de amigos a 78 peregrinos

Desde la idea a su realización pasaron "dos años animándonos, ahorrando, ilusionándonos". Algo que empezó entre un grupo de amigos, terminó con un viaje de peregrinación a Tierra Santa, en agosto del 2012, en el que participaron 78 personas, de todas las edades, incluidos matrimonios de diversas edades y un grupo importante de jóvenes.

"Iniciamos la « aventura »en el aeropuerto de Barcelona rumbo a Tel Aviv, y desde allí con dos autocares hasta un hotel en Belén. Al día siguiente ya visitábamos Nazaret, una pequeña aldea en tiempos de Jesús, el lugar de la anunciación de su nacimiento, el lugar donde vivió junto con María y José muchos años ". Después visitaron Caná de Galilea, "donde el evangelio de Juan narra el primer signo de Jesús, y donde los casados renovamos las promesas de nuestro matrimonio ", recuerda Velasco con emoción. Continuaron hasta Haifa, actualmente una ciudad moderna, pero donde está enclavado el Monte Carmelo, "lugar de tantas «aventuras »del profeta Elías. En todos los lugares tuvimos la oportunidad de leer, meditar, evocar diversos pasajes bíblicos ocurridos en ellos", dice este hijo de Medina del Campo (Valladolid)que desde los 11 años vive en Cataluña ..

Programa apretado por los escenarios del Evangelio

El programa era apretado. "El tercer día tuvimos la oportunidad de visitar Tabgha, lugar donde una tradición milenaria sitúa la multiplicación de los panes y los peces, cerca de allí el Monte de las Bienaventuranzas y la iglesia del primado de Pedro, todos ellos con recuerdos importantes de la vida pública de Jesús. Después visitamos las ruinas arqueológicas de Cafarnaún, donde se ubican los restos de una sinagoga del s. IV, construida sobre los cimientos de otra sinagoga anterior, del tiempo de Jesús, y muy cercana una iglesia construida sobre los restos arqueológicos de la que, según parece, fue la casa de Pedro, según una tradición muy antigua. Todo esto recordado, evocado con lecturas evangélicas, que a partir de entonces nos resultan más cercanas. Nuestro recorrido seguía con un paseo en barco por el lago Tiberíades (o Mar de Galilea), donde transcurrieron tantos acontecimientos de la vida de Jesús y de la primera comunidad de sus seguidores, y donde pudimos hacer un rato de oración en silencio, en medio del lago, parado el barco. Culminó el día con la subida al Monte Tabor, lugar donde la tradición sitúa la Transfiguración de Jesús y donde, actualmente, hay una iglesia que recuerda las tres tiendas que propuso Pedro a Jesús, para Él, para Moisés y para Elías " .

"El Jordán, con la renovación del bautismo, inauguró las visitas del día siguiente", donde se mantuvo el frenético ritmo de visitas. Cuando terminamos, fuimos a Kirbet Qumrán, donde se encuentran los restos del emplazamiento de una comunidad monacal judía, seguramente esenia, contemporánea de Jesús, y los lugares donde en once cuevas diferentes se encontró, entre 1947 y 1956, el legado bíblico y literario judío más antiguo conocido, con pergaminos que van desde el s. III aC al I dC. El viaje lo seguimos por Jericó, Mar Muerto (donde tuvimos la oportunidad de bañarnos) y, finalmente, Betania, donde Jesús pasó tantos momento en casa de sus amigos Marta, María y Lázaro. "

De Belén a Jerusalén

De la vida pública de Jesús fuimos a sus inicios. Al día siguiente visitamos Belén, lugar donde los evangelios de Mateo y Lucas sitúan el nacimiento de Jesús; Ein Karem, donde la tradición ubica el lugar de encuentro de María y su pariente Isabel, y donde nació y vivió, antes de retirarse al desierto, Juan Bautista, y, finalmente la ciudad nueva de Jerusalén. "En Belén tuvimos la oportunidad de participar de la eucaristía dominical y de la hospitalidad de la comunidad cristiano-palestina del lugar", recuerda ..

Y del nacimiento a la Pasión. Así, el resto de la estancia transcurrió en Jerusalén, con visitas al monte de los Olivos, Monte Sión, Basílica de la crucifixión y de la resurrección, Muro occidental del Templo (Muro de las Lamentaciones), explanada de las Mezquitas, etc. "Todo un recorrido por el tiempo, evocando acontecimientos del Antiguo y del Nuevo Testamento, de la historia, los fundamentos de nuestra fe", dice Velasco con orgullo, para quien el viaje del año pasado "no dejó a nadie indiferente y que nos lleva constantes recuerdos cada vez que leemos ahora un texto bíblico o lo escuchamos en la asamblea dominical ".

Y este año?

A Velasco la experiencia no le dejó indiferente. Y, como dos años atrás, dijo de nuevo. "El año que viene, también  en Jerusalén". "Este año, aparte de las vacaciones familiares, sobre todo por unos días de descanso con mi esposa, vuelvo con un grupo de peregrinación a Tierra Santa, con la intención de volver a "leer" el quinto Evangelio, el de la tierra de Jesús, como lo llamó Pablo VI ".