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(M. Victoria Molins-CR) Teresa, hermana, ya has terminado tu tarea abnegada, sencilla, llena de ternura y de humanidad. Y nos has dejado tu testimonio callado y humilde. Pero todos y todas las que hace años nos movemos por estos lugares intentando acercarnos a unos y otros hermanos que necesitan apoyo, te hecharemos de menos.

Cuando me ha llegado la noticia de tu traspaso he tenido un sentimiento que quizá sea más comprensible desde esta vertiente en la que nos encontramos unidos por lazos invisibles de amor y humanidad todos los que hemos tenido el privilegio de dedicar nuestras vidas a los demás. Tú, Teresa, lo hiciste des de tu capacidad increíble de entender el mundo islámico cuando todavía era poco conocido en nuestro país, y en 1974 fundaste el Centro Bayt Al-Thaqafa (Casa de la Cultura) que se convirtió en un referente en el diálogo entre los cristianismo y el Islam. No es de extrañar que te nombran consultora del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso de la Santa Sede, pasando por alto el hecho de ser mujer...

¿Y cuál es ese sentimiento que me ha provocado tu traspaso? El saber que tenemos una nueva amiga y colaboradora en aquella otra dimensión de la existencia humana de la que no sabemos nada, pero de la que lo esperamos todo lo referente al amor. Acabas de aumentar ese "nube de testigos" de que habla la Carta als Hebreos.

Quiero recordar ahora unas palabras que me impresionaron mucho cuando te las oí decir al comienzo de tu lucha con la enfermedad, hace unos dos años: "Se acabó, pero esperando a Dios que te vendrá a acoger. Si te llega un cosa de estas te ayudará a hacer un gran salto, porque es Dios". "Dios no puede abandonar a nadie" y "es importante acostumbrarse a asumir que el ciclo vital se puede acabar en cualquier momento". "Es por eso que yo veo la muerte como un cerrar los ojos y encontrarte en otro lugar, sin miedo de ningún tipo."

Esperar la muerte así es saber vivir. Yo, Teresa, quiero esperar como tú, y mientras no llege ese momento, estimar como tú lo has hecho. Gracias por tu vida.

 

 

María Victoria Molins es religiosa teresiana en el barrio del Raval