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(Ramon Bassas/CR) "Ciertamente que mis vacaciones son singulares, si lo queréis decir así", nos advierte el obispo Francisco Pardo nada más comenzar. Como titular de la diócesis de Girona, desde 2008, Pardo admite que no hará días seguidos de vacaciones "debido a los compromisos pastorales de visitas a parroquias, principalmente turísticas, de participación en celebraciones de fiestas mayores, y de visitas a personas que durante el curso no he podido hacer". "Oración, reflexión, lectura, visita a personas en sus lugares, celebraciones en parroquias y visita a familiares .. y lo que no se puede prever", resume el obispo.

No debería extrañarnos. En las zonas turísticas, que en su diócesis hay unas cuantas y que viven principalmente de las vacaciones de los demás, se predica poco con el ejemplo, sobre todo en verano. No en vano el obispo Pardo es vocal responsable del departamento de Pastoral del Turismo y Tiempo Libre de la Comisión Episcopal de Pastoral de la Conferencia Episcopal Española. Conoce tan a fondo esta realidad que parece que lo emule y se proponga trabajar tanto como los profesionales del sector.

Momentos con amigos y sacerdotes

Pero no todo tiene que ser trabajar y el verano permite hacer muchas cosas que en invierno no se prestan tanto, tampoco para un obispo. El obispo Pardo encontrará momentos para hacer días salteados de vacaciones, "que dedicaré a leer" y "a desplazarse a algunos lugares del Obispado que aún no conozco del todo", dice refiriéndose a los 13 arciprestazgos, 383 parroquias y 12 anexos que comprenden el territorio diocesano.

Pardo conoce muy bien la vida parroquial en su trayectoria pastoral en sus cuarenta años coma presbítero. Ha sido coadjuctor de dos parroquias en Vilafranca del Penedès (población donde fue arcipreste y vicario episcopal de la zona) rector de Sant Sadurní, de Monistrol de Anoia y de Sant Esteve de Granollers (donde también hizo de arcipreste y, de nuevo, vicario episcopal de esta otra zona), de forma que ha ido incorporando un montón de amistades de laicos que lo aprecian y que comparten las vacaciones con él. Así que, este año, también irá unos días al Pirineo "con algunas familias de las parroquias donde fui rector, y con un cura marcharé unos días a destino por decidir. Durante la primera semana de septiembre", añade, "haré ejercicios espirituales con algunos curas de Girona".

"Ah! e intentaré descansar algún día tal como me recuerda Josep Roig, que me intervino quirúrgicamente", concluye el obispo Pardo, que fue operado a principios de año, aunque su actividad estival parezca desmentirlo.