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(David Casals - CR) Son las 21.24 horas y el sol se acaba de poner en Barcelona. Ha llegado el momento para casi 200 personas que se han agrupado este jueves 18 de julio junto al 'Gato' de la Rambla de Raval: comienza el''Iftar', la comida comunitaria para musulmanes y vecinos, para romper el ayuno del Ramadán. Previamente, se han hecho las oraciones correspondientes. Se acaba así para los musulmanes una larga jornada en la que no han comido ni bebido nada desde que ha salido el sol.

Desde hace nueve años la comunidad musulmana organiza al Raval un 'iftar', una rotura comunitaria del ayuno en el Raval con vecinos del barrio. Lo hacen con colaboradores de Tot Raval , el Grupo Interreligioso del Raval y la Obra Social de la Fundación 'la Caixa' .

Según la tradición, el ayuno se rompe comiendo dátiles y bebiendo leche. Agustí Iglesias, sociólogo y trabajador de la Dirección General de Asuntos Religiosos de la Generalitat, así lo recuerda: no está escrito en ninguna parte, pero esta era la costumbre que tenían el profeta Mahoma y sus seguidores. "Se come un número impar de dátiles, para recordar la unicidad de Dios", añade.

Si en Barcelona hubiera oratorios islámicos con minaretes, la llamada a la oración se hubiera hecho desde arriba de la torre. Pero en Barcelona no hay minaretes, ni tampoco ninguna mezquita propiamente dicha, ya que los lugares de culto están situados en bajos de edificios.

Sobre la mesa, esperan a los comensales diferentes especialidades, como sopas, pastas de miel y harina y un gran abanico de zumos de frutas. Los musulmanes más practicantes comerán poco: ahora hacen sólo un primer aperitivo, e irán a rezar en el oratorio, y llenarán el estómago más tarde.

Poco antes de empezar la llamada a la oración, han intervenido las autoridades: el nuevo director de Asuntos Religiosos de la Generalitat, Enric Vendrell, el de Inmigración, Xavier Bosch, la coordinadora de la Oficina de Asuntos Religiosos del Ayuntamiento, Cristina Monteys, y también entidades del barrio y musulmanas. Entre ellas, la parisina 'Au coeur de la precarité', que ha ofrecido a todos los asistentes una rosa acompañada de un' hadiz '(breve narración con frases y enseñanzas del profeta Mahoma). También ha tomado la palabra la Asociación de Mujeres Musulmanas de Cataluña: "Muchas de nosotras somos convertidas", explican.

"No es tolerancia, es convivencia", dijo Vendrell. Y en esta línea, Bosch ha añadido: "Estamos en el buen camino, es necesario que las otras religiones se dejen de ver como algo que ha venido de fuera". Un buen diagnóstico.

Mientras la comida continúa, discurre la conversación. Laura, de la Asociación de Mujeres Musulmanas , explica que tienen un blog donde informan de sus actividades. Unos metros más allá, se puede hablar con Hannan: trabaja con jóvenes musulmanes, con el objetivo de alejarlos de entidades fundamentalistas que promueven el terrorismo islamista. "Utilizan la religión" para una finalidad perversa y ella intenta hacer una labor de prevención en este sentido, recalca.

Poco a poco la oscuridad ha ido ganando terreno y está a punto de acabarse el día. Se acaba una jornada más del Ramadán, el noveno mes del Islam, que recuerda a los fieles musulmanes la importancia de la disciplina, el autocontrol y el crecimiento espiritual. La próxima cita: el 2014.