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(Jordi Llisterri - CR) Está surgiendo un mundo nuevo que también pide una escuela nueva. Esta es la reflexión que han hecho el colectivo educativo de los jesuitas de Cataluña y que los decidió a formular una propuesta nueva. "La escuela debe cambiar de una manera tan radical y tan profunda como el siglo lo pide", explica Josep Menéndez, director adjunto de la Fundació Jesuïtes Educació.

Hace unos días culminaron el proceso de reflexión con la presentación de Horitzo 2020 , el programa de actuación de las escuelas del jesuitas en Cataluña que quiere conseguir una escuela totalmente diferente. Un nuevo modelo que suma las aportaciones recientes de la pedagogía con la mejor tradición ignaciana.

Esto pide un nuevo espacio físico, una organización y una distribución del tiempo flexible, potenciar el liderazgo del maestro, incidir en los valores relacionales, sociales y de compromiso... Cambios profundos e innovadores que se concretan en el programa Horitzó 2020. Es el resultado del proceso participativo que este curso ha recogido más de 56.000 ideas de docentes, alumnos y padres.

Ahora, se irá aplicando progresivamente a los ocho centros que los jesuitas tienen en Cataluña. También quiere ser un modelo para el resto del sistema educativo y para la red educativa mundial de los jesuitas.

"Queremos que las escuelas dentro de diez años no sean como ahora", explica Menéndez sobre el trabajo que ahora ponen en marcha. Una apuesta que, junto con la novedad, mantiene "el esfuerzo, la evaluación y los resultados" y la espiritualidad "de una educación vinculada a la figura de Jesús para sacar de mí mismo lo mejor que tengo".