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(Jordi Llisterri-CR) "Empecé a ser voluntaria a los 14 años en una escuela de las afueras de Can Tunis los domingos por la tarde, enseñando el catecismo y hablando con las madres y los niños. Hoy, después de 60 años, sigo mi voluntariado en Braval, que creo que es un punto de referencia para el trabajo que se está haciendo en el barrio. Cuando empecé mi voluntariado no hubiera podido responder a la pregunta "¿porque hago voluntariado?". Fue una llamada de Dios, que me hizo entender que además de estudiar debía ayudar a los demás. Han pasado muchos años, pero lo recuerdo como si fuera hoy".

Así explica Nuria Gispert el inicio de su trayectoria dedicada a los demás que le ha valido que este martes el Parlament de Catalunya le concediera su máximo galardón, la Medalla d'Honor del Parlament. Este año han optado por distinguir tres mujeres para "reconocer la incidencia creciente de las mujeres en distintos ámbitos de la vida pública en Catalunya ", y entre ellas, la ex directora de Cáritas Diocesana de Barcelona y ex concejala del Ayuntamiento de Barcelona. Junto con Nuria Gispert y Feliu han distinguido la cocinera Carme Ruscalleda y Serra, y la bióloga Anna Veiga Lluch.

El Parlamento reconoce a Nuria Gispert "una trayectoria vital marcada por el compromiso social, que la ha llevado a participar en la política municipal, el activismo vecinal y cívico, y en muchas iniciativas de carácter solidario".

Nacida en Barcelona en 1936, se formó en los scouts y se diplomó en magisterio. Madre de familia, su implicación social se desarrolló principalmente en el barrio de San Andrés a través de la Asociación de Vecinos y de las asociaciones de padres. Allí hace el salto a la militancia política en el PSUC durante el franquismo. Por este partido es elegida concejala en el primer consistorio democrático en 1975. Después se incorpora al PSC y continúa como concejala hasta 1995. Sus actividades municipales están vinculadas a servicios sociales, infancia, vivienda, cultura y movimientos cívicos.

Nunca ocultó su militancia cristiana y en 1995 fue elegida para participar en las sesiones del Concilio Provincial Tarraconense donde defendió las actitudes más abiertas, sociales y de compromiso eclesial con la cultura catalana. En 1998 el cardenal Carles la nombró directora de Cáritas Diocesana de Barcelona, ​​responsabilidad que ejerció hasta 2004. También fue dos años presidenta de Cáritas Española.

Recibió la Creu de Sant Jordi de la Generalitat de Catalunya y los últimos años ha colaborado en diversas instituciones sociales y cívicas como el Consejo Deontológico de la Asociación de la Prensa de Madrid, la Fundación del Consell de la Informació de Catalunya, el Centre d'Estudis Jordi Pujol o fundaciones como Trini Joven, Olof Palme, Vicenciana, Pere Tarrés y Fundació Catalana de l'Esplai. También colabora intensamente con la ONG Braval, que ofrece apoyo educativo a los niños del barrio del Raval de Barcelona. Personalmente, destaca su energía y una locuacidad extrema en la defensa de sus convicciones.

Como es habitual, la entrega de la Medalla d'Honor se realizará el 10 de septiembre en la víspera de la Diada Nacional de Catalunya. El año pasado recibieron el premio las Cáritas de Cataluña conjuntamente con Omnium Cultural.