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(Jordi Llisterri - CR) Mientras a mediados de los años 90 nosotros veíamos las matanzas de Ruanda por la televisión, él estaba allí. Aimable Bizimungu, que había ingresado en los franciscanos pocos años antes, pudo salir del país, pero mataron a sus padres y ocho de sus hermanos.

Ahora sonríe cuando habla. Y habla de reconciliación, de paz y de concordia. Después de la traumática experiencia vio que primero debía curarse y ver "que había sobrevivido y que había un proyecto de Dios sobre mí, con los franciscanos, seguidores de San Francisco, el profeta de la reconciliación, de la paz, y de la justicia ". Este es el trabajo que hizo en Ruanda, donde explica que la Iglesia católica ha trabajado mucho por la reconciliación.

Para ayudar a ello con más instrumentos, este domingo ha sido ordenado sacerdote en el Santuario de San Antonio de Padua de Barcelona. A través de un misionero franciscano, José María Massana, varios franciscanos africanos han venido a estudiar aquí para ser ordenados sacerdotes. Fray Aimable ha estado cuatro años estudiando en Murcia y, ahora ya ordenado, espera quedarse unos años aquí para ayudar a la provincia catalana de los franciscanos que le ha dado esta oportunidad. Aun le fascina la espiritualidad y la dedicación a los pobres que de joven vió en los franciscanos de su país y que le llevaron a ingresar en esta familia religiosa.