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(Claretianos) Este sábado en el Templo de San Antonio M. Claret de Vic se ordenarán dos nuevos sacerdotes claretianos: Benjitu Yohanes y Dion Paskal. La celebración estará presidida por el obispo de Vic, Romà Casanova.

Para los Misioneros Claretianos de Cataluña, estas ordenaciones, suponen un motivo de esperanza y alegría. Y también un reto para los claretianos catalanes que siempre han vivido pensando que una dimensión importante de su misión era enviar evangelizadores por todo el mundo. Y hay que estar contentos por todo lo que se ha hecho en este sentido durante un siglo y medio. Ahora, en cambio, los Claretianos más jóvenes que hay en Cataluña han venido de la India y de Indonesia. Y esto supone saberlos acoger e integrar en la familia, confiandoles responsabilidades en su misión de comunicadores del Evangelio.

Benjitu Yohanes Barreto nació en Atambua, una región muy pequeña de la provincia de Nusa Tenggara Timor en Indonesia, donde hay una comunidad claretiana. Como es costumbre en su país, las diferentes congregaciones se encargan de llevar a cabo la pastoral vocacional en los colegios, y así es como Benjitu conoció una pequeña parte del carisma claretiano, y poco a poco se dio cuenta de que era lo que él buscaba.

Durante el noviciado profundizó aún más en la misión y valores de la congregación y durante el periodo formativo ha ido creciendo como persona, dando sentido a su historia personal. Tal y como comenta Benjitu, él nunca se planteó viajar a Cataluña, fue toda una sorpresa y un reto considerable. Él se siente orgulloso de encontrarse en la Provincia Claretiana Madre, y conocer en primera persona las raíces de la Congregación y su historia. Esto conlleva cuidar de los lugares claretianos, manteniendo y cultivando la espiritualidad claretiana.

En palabras de Benjitu: «La ordenación para mí es un paso adelante y lo más importante es ser un fiel seguidor de Jesús. El reto es hacer llegar el mensaje de Dios con el ejemplo. No depende de la cantidad sino de poder hacer llegar la Palabra de Dios aquí y ahora. En el mundo actual la vida se contempla como un proceso que comienza, pasa y termina, mientras que el Señor es la metamorfosis amorosa. Un segundo reto para mí es el de ofrecer como cristiano otro estilo de vida ».

Dion Paskal nació en Ruteng, capital de la comarca de Maggarai en la isla de Flores (Indonesia). De pequeño fue a un Colegio católico. De los 13 a los 16 años se formó en el seminario diocesano, y prosiguió los estudios en un colegio público hasta 2001, fecha en la que ingresó en el seminario claretiano de Kupang (isla de Timor) donde estudió filosofía. En 2005 hizo su primera profesión religiosa, como claretiano, en Benlutu, también en la isla de Timor.

El padre general y el Consejo de los Misioneros Claretianos de Indonesia Timor Oriental, lo destinaron a la Provincia Claretiana de Cataluña. Del 2008 al 2011 estudió teología en la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid). Mientras, residía en Colmenar Viejo junto con otros estudiantes claretianos de todo el mundo.

Desde el verano de 2011 vive en Cataluña. En febrero de 2011 hizo la profesión perpetua en Vic, y este año, en enero de 2013 recibió la ordenación diaconal en Barcelona. Dion nunca había pensado que viviría su vocación claretiana en Cataluña. Era muy consciente de sus dificultades con el idioma, las diferencias culturales, políticas, sociales ... Pero él siempre había confiado mucho en la Providencia de Dios.

En Cataluña ha encontrado unos compañeros claretianos muy acogedores y que le han ayudado mucho a conocer a fondo e integrarse apostólicamente en este país. El año pasado colaboró ​​durante los fines de semana con las actividades de los claretianos de Girona: grupos de jóvenes y eucaristías. Este año, colabora con las Parroquias del Corazón de María y Santo Tomás de Barcelona.

Tanto en Indonesia como en Cataluña, siempre ha confiado en que «para Dios no hay nada imposible» (Lc 1,37). Por eso, este es el lema que ha escogido para su ordenación sacerdotal.