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(David Casals / CR) Más de 2.000 presos fueron atendidos durante el año 2012 por el Ministerio Evangélico de Prisiones, un programa coordinado por el Consejo Evangélico de Cataluña formado por más de 200 voluntarios, entre ellos 125 agentes pastorales, organizados en equipos.

En estos momentos, se ofrecen cultos semanales en todas las cárceles de Cataluña, exceptuando ahora mismo la de Girona, aunque todavía no han podido desarrollar su labor en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de la Zona Franca de Barcelona. Sí, están presentes en el recinto hospitalario para presos situado en Terrassa.

Como explica a Cataluña Religión desde el Consejo Evangélico la coordinadora del programa, Esther Bonet, no sólo se organizan cultos o estudios bíblicos. "También hay actividades deportivas, musicales o jardinería", explica.

El protestantismo catalán tiene una gran diversidad: múltiples denominaciones, creyentes de distintas procedencias, y esto también se refleja en el trabajo del ministerio, y esta "grandísima variedad" también tiene su reflejo en el voluntariado que acude a las cárceles.

Un culto en la cárcel

Los cultos en la cárcel, los oficia un agente pastoral, que se ha preparado para poder impartir un ministerio en las cárceles: "Hay tiempo para la oración, para la alabanza, la lectura de la Palabra de Dios, la reflexión, la meditación ".

"Si alguien sabe tocar la guitarra, pues entonces la alabanza tiene un especial calor; sino, se canta sin ningún instrumento de acompañamiento", añade.

A pesar de las diferencias entre oficiar un culto en una iglesia y en la sala de una prisión, Bonet pone de manifiesto el esfuerzo que hacen los voluntarios porque "la esencia de los cultos esté presente, un espacio que para los evangélicos es de celebración y de encuentro y hermandad con otros creyentes ".

Se ofrecen Biblias a los presos y se procuran realizar tareas de acompañamiento espiritual y personal para los internos y sus familias.

La diversidad que caracteriza el protestantismo también se hace patente en los presos: los hay que ya conocían la palabra de Dios, y otros para los que es durante su periodo en prisión cuando tienen su primer contacto.