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Texto pronunciado por Francesc Torralba en la entrega de la Medalla de Oro de la Generalitat de Catalunya al cardenal Lluís Martínez Sistach.

Semblanza del Cardenal Lluís Martínez Sistach

(Francesc Torralba) Agradezco, de corazón, la posibilidad que se me brinda de esbozar el perfil humano y espiritual del Sr. Cardenal, Lluís Martínez Sistach. Es un honor, un gozo y la vez, un desafío, porque una semejanza no puede recoger, como es evidente, todas las vicisitudes de una vida plenamente dedicada a la iglesia y al país, pero debe poder identificar aquellos rasgos biográficos que hacen de la persona del Cardenal, justa merecedora de la Medalla de Oro de la Generalitat de Catalunya.

Esto es lo que me propongo en particular, partiendo de la tesis de que la semejanza  o semblanza exterior es el espejo de una vida interior. Entiendo que una semblanza no puede, únicamente identificar las obras exteriores, el rostro, sino que hay zambullirse en el alma de la persona, en la fuerza vital que la mueve y la conmueve.

Monseñor Lluís Martínez Sistach nació en Barcelona el 29 de abril de 1937. Su padre trabajaba como representante comercial y su madre como ama de casa. Estudió en el colegio de la Inmaculada, dirigido por los Hermanos Maristas, en la calle Valencia de Barcelona. En el año 1954, una vez terminado el bachillerato, entró en el Seminario Mayor donde cursó los estudios eclesiásticos hasta 1961. Además de los estudios eclesiásticos, cursó y terminó también los de magisterio.

Este hecho no es irrelevante en mi opinión. La dimensión de maestro siempre ha estado presente en su magisterio. El lenguaje claro y pedagógico es una constante en sus enseñanzas y le ha permitido hacerse entender en entornos y colectivos muy diferentes, lo que es decisivo en la actividad de un pastor de la iglesia.

Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 por Monseñor Gregorio Modrego en la parroquia de Santa María de Cornellà. En 1962 fue enviado a Roma para ampliar estudios de Derecho Canónico y Civil coincidiendo con el evento eclesial más relevante del siglo XX, la celebración del Concilio Vaticano II. El joven sacerdote quedó profundamente impresionado por los aires renovadores del Concilio y este hecho marca su magisterio y estilo pastoral, cercano, amable y dialogante.

Fue testigo vivo y activo del aggiornamento de Juan XXIII y se ha hecho eco de él en su actividad pastoral. En Roma defendió su tesis doctoral en ambos derechos, canónico y civil,  con una tesis titulada El derecho de asociación en la Iglesia, posteriormente, publicada y traducida a varias lenguas. Últimamente ha sido traducida al polaco y presentada en Varsovia con motivo de su viaje a Polonia para recibir el Doctorado Honoris Causa de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad de Varsovia.

De regreso a Barcelona, ​​es nombrado vicario de la parroquia de la Virgen de Montserrat, en el barrio barcelonés del Guinardó, donde vivían sus padres. Durante estos años compagina una intensa actividad pastoral, académica y de investigación en el campo del derecho canónico. Entra en el Tribunal Eclesiástico de Barcelona y en 1973 es nombrado juez del mismo tribunal. Paralelamente, enseña como profesor de Derecho Canónico en la Facultad de Teología de Cataluña y en otras instituciones.

Desde 1971 hasta la actualidad ha ejercido diversas responsabilidades y tareas en el seno de la Conferencia Episcopal Tarraconense. Ha sido el encargado de la pastoral de juventud, de la pastoral de la salud y de la relación con los órdenes y las congregaciones religiosas del ámbito de Cataluña.

En 1979 es nombrado por el Cardenal Narcís Jubany, vicario general del arzobispado de Barcelona donde desarrolla diversas funciones en el seno de la curia y la coordinación de los tres consejos diocesanos: el episcopal, el presbiteral y el pastoral.

El día 13 de novembre de 1987 es nombrado por Juan Pablo II, obispo de Algeciras y auxiliar del cardenal Jubany. Le es confiada la zona pastoral de Sabadell, en la que realiza una intensa y amplia actividad coordinando e impulsando la actividad religiosa en todos los ámbitos de Sabadell.

Posteriormente, el Papa Juan Pablo II lo nombra Obispo de Tortosa. De la sede tortosina se desplaza a Tarragona, como arzobispo metropolitano. Su extensa e intensa actividad como pastor culmina, finalmente, en Barcelona, ​​siendo nombrado arzobispo, el 15 de junio de 2004.

Posteriormente, es creado cardenal en la Basílica de San Pedro del Vaticano y el pasado mes de febrero participa, por primera vez, en el cónclave de la iglesia universal que ha elegido el Papa Francisco como nuevo obispo de Roma.

Destaco algunos elementos nucleares de su pensamiento.

1. La correlación entre mística y compromiso, entre contemplación y acción es un elemento nuclear para comprender su vida. El sr. Cardenal entiende que una dimensión no puede existir sin la otra y que ambas se necesitan y se alimentan mutuamente. La acción necesita la contemplación para no perder su fundamento y su fuente de inspiración, pero, a la vez, la contemplación necesita la acción para cambiar el mundo y hacerlo más transparente a los valores del Evangelio.

Escribe en su último libro, Una espiritualidad para el cristiano de hoy: "El seguimiento de Jesús implica una exigencia de radicalidad. La llamada del Señor a seguirle pide plena disponibilidad. Este seguir al Señor está impregnado del Espíritu de las bienaventuranzas, que contrasta permanentemente con los valores dominantes en nuestra sociedad. Esto conlleva en la vida del cristiano unir mística y compromiso, contemplación y acción ".

2. Su espíritu, su forma mentis y forma cordis está en plena comunión con el espíritu y la letra del Concilio Vaticano II y el aggiornamento de la Iglesia contemporánea.

Las grandes orientaciones del Concilio marcan su vida como sacerdote, jurista y obispo. Integra en su propia manera de ser el espíritu de la reforma, especialmente, la litúrgica, la promoción de los laicos en la iglesia, la colegialidad y el sentido del diálogo como forma de proponer el Evangelio en el mundo.

Una expresión de esta voluntad de diálogo es la celebración que tuvo lugar en Barcelona del atrio del Gentiles, promovido por el Pontificio Consejo de la Cultura y en el que artistas, intelectuales, pensadores, filósofos, creyentes y no creyentes, dialogaron abiertamente sobre la belleza.

En un ámbito menos mediático, pero decisivo en el día a día de la convivencia ecuménica y interreligiososano, hay que destacar el apoyo del Sr. Cardenal a instituciones que trabajan ejemplarmente a favor del diálogo, como el Grupo Estable de Trabajo sobre Religiones, el Centro Ecuménico de Cataluña y la Fundación Joan Maragall, dedicada al diálogo entre fe y cultura. Igualmente, ha participado en la consolidación del espíritu de Asís acogiendo en la capital la celebración de encuentros interreligiosos convocados por la comunidad de San Egidio. Su último libro, editado por la Librería Editrice Vaticana lleva un título muy significativo: Cristiani nella società del dialogo e della convivenza.

3. En múltiples escritos y exposiciones, el Sr.. Cardenal ha defendido una laicidad positiva, la autonomía entre la esfera política y la religiosa, pero a la vez, su necesaria correlación y colaboración mutua al servicio de un orden social más justo, de la defensa de la dignidad de la persona humana, de la pacificación y la armonía social.

Escribe el Sr. Cardenal: "Toda sociedad democrática debe tener grupos sociales, religiosos y culturales que se ocupen de una irrigación espiritual y ética de los ciudadanos", "es necesario que las instituciones políticas sepan que estos grupos son los que tienen que desarrollar el importante papel de enriquecer culturalmente, espiritualmente y moralmente la sociedad entera dentro de un marco de expresión libre y respetuosa de sus ideas ".

4. A lo largo de su magisterio, ha defendido siempre la corresponsabilidad de los laicos en la iglesia, aspecto que los laicos le agradecemos particularmente.

En plena línea con los textos del Concilio Vaticano II y del magisterio de Juan Pablo II, el cardenal Lluís Martínez Sistach defiende el papel activo del laicado en la iglesia y en el mundo, su misión evangelizadora y comprometida en los diferentes campos de la sociedad, tanto en el ámbito social, cultural como político, entendiendo que es el rostro visible de la iglesia en el mundo y que como laicos están llamados a ser sal y luz en todas las esferas de la realidad.

5. El arraigo en el país, la defensa activa de su lengua, de la cultura, las costumbres, la historia y el territorio son una constante en su magisterio. Una catalanidad arraigada en lo concreto histórico, pero abierta y cosmopolita, que quiere proyectar sus mejores frutos en el mundo y, a la vez, que alberga en su seno lo mejor de las otras culturas.

Hay dos personajes que influencian el Sr. Cardenal en su comprensión y amor por el país, su lengua y su gente. Por un lado, el canónigo Carles Cardó cuando éste regresó a Barcelona después de su exilio, primero en Italia y después a Friburgo. Y por otro lado, su estima y sintonía intelectual con el cardenal Vidal y Barraquer.

Ha trabajado para que las diócesis catalanas tengan aquellas estructuras y organismos propios que permitan la realización de una pastoral adaptada a la singularidad y al modo de ser de la sociedad catalana. Prueba de ello es su contribución a la creación de la Conferencia episcopal tarraconense y la celebración del concilio provincial.

Este servicio al país se ha hecho especialmente visible en la solemne dedicación del templo de Gaudí, la Sagrada Familia, declarada basílica pontificia. La visita del Papa el 6 y 7 de noviembre de 2010 en Barcelona fue una ocasión para dar a conocer a todo el mundo una de las obras más bellas de Cataluña.

6. Su espiritualidad, enraizada en el Evangelio, se traduce en una sensibilidad social a favor de los grupos más vulnerables de la sociedad en plena sintonía con el legado de la Doctrina Social de la iglesia. Ha expresado esta sensibilidad social en sus cartas pastorales: Enviados para dar fruto, Evangelización y solidaridad, y últimamente, Hombres y mujeres de fe.

Su implicación se hace especialmente patente a través de Cáritas, órgano que preside y de todo tipo de acciones para combatir la precariedad de muchos colectivos de nuestra sociedad. El reconocimiento de esta entidad eclesial es unánime en la sociedad civil y ha sido merecedora de la Medalla de oro del Parlament de Catalunya. El sr. Cardenal ha impulsado todo tipo de iniciativas para responder a los efectos devastadores de la crisis, como promover una campaña para afrontar el gravísimo problema del paro juvenil con el FC Barcelona y el Real Club Deportivo Español.

Concluyo:

A menudo se ha definido al Sr. Cardenal como jurista y como pastor, pero, tal vez hay que decir que es más bien pastor que jurista. Su intensa dedicación al Derecho canónico y sus múltiples responsabilidades en la Conferencia episcopal Española y en varios dicasterios de la Santa Sede no han eclipsado nunca su bonhomía de pastor.

El día de su ordenación episcopal, en el solemne marco de la Catedral de Barcelona, ​​mientras los fieles aplaudían el nuevo obispo, un grupo de chicos y chicas del barrio del Guinardó abrieron una pancarta que decía: "Los jóvenes del Guinardó estamos contigo, Luis ".

Sr. Cardenal. Felicidades y enhorabuena.

Muchas gracias.