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Palabras del P. Abad Josep M. Soler en la Vigilia de Santa María de Montserrat

La Vigilia de Santa María es como un encuentro de familia, de la familia de la Iglesia que peregrina en Cataluña y que tiene como Patrona la Virgen de Montserrat. Este año, esta familia está constituida por una asamblea numerosa y muy representativa. Nos preside el Sr. Obispo Agustí, de nuestra diócesis de Sant Feliu de Llobregat, rodeado del Sr. Obispo Francesc, de Girona, de muchos sacerdotes y diáconos así como de los monjes y de los monaguillos. Tenemos entre nosotros el Muy Honorable Presidente de la Generalitat y otras autoridades, que se unen a los numerosos peregrinos venidos de toda Cataluña a venerar Santa María, entre los que hay muchos jóvenes. Además, hay otras personas que se unen a nuestra Vigilia a través de los medios de comunicación.

La Vigilia de Santa María en Montserrat es cada año un momento intenso de comunión eclesial y de conciencia cívica en bien de nuestro país, pero con un espíritu abierto al mundo. Es un momento de encomendar a la Virgen de Montserrat todas las necesidades y de retomar aliento para continuar después nuestra labor. Este año, y de una manera especial, llevamos todos en el corazón la situación difícil de tanta gente que sufre los efectos de la crisis, que se encuentra en el paro, que debe afrontar desahucios, de tantos jóvenes que no ven una salida laboral, y tantas otras realidades que conllevan angustia y sufrimiento. Llevamos, también, en el corazón, el momento presente, lleno de dificultades, y también de ​​esperanza, que vive Cataluña, con el deseo de que pueda ver reconocidos y protegidos sus derechos nacionales, con la esperanza de que encontremos caminos de diálogo más efectivo y de un consenso lo más amplio posible para resolver la situación de una manera razonable y constructiva. Es un trabajo a nivel social, económico y cívico que debe hacer toda la sociedad.

 

En esta Vigilia es tradición que, junto con el pan y el vino para la celebración de la Eucaristía, representantes de diversas entidades hagan una ofrenda para las lámparas que seguirán ardiendo en esta basílica como un recuerdo permanente, como una invocación hecha luz, ante la Santa Imagen de nuestra Patrona. Este año, como puede ver, las lámparas brillan con un resplandor más intensa; al contemplarlas, debemos pensar que nuestra vida debe hacer resplandecer la luz que nos viene de Cristo resucitado.

Esto podrá ser así si procuramos hacer todo lo que Jesús nos dice en su Evangelio tal como lo hizo su Madre, Santa María. Que ella nos lleve siempre en su solicitud maternal. Que lleve todo el pueblo catalán, para que también en nuestros días se haga realidad lo que pide una estrofa del Virolai: "Mística fuente del agua de la vida, brotad desde el Cielo al corazón de mi país; dejad que florezcan en él dones y virtudes; haced de él, por favor, vuestro paraíso ".

Montserrat, 26 de abril de 2013