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Los movimientos y colectivos obreros cristianos de Cataluña y Baleares, ACO, HOAC, JOC Y MIJAC, Curas obreros, Religiosos/as en barrios obreros y populares y las Delegaciones de Pastoral Obrera de las diócesis de Cataluña, han redactado como ya es habitual , un manifiesto para el Día del Trabajador .

Trabajo

Después de cinco años de "crisis", las cifras son tercas: estamos en el 26% de paro, que en el caso de la juventud es aún más punzante, 54% de paro, la tasa de emancipación no deja de bajar, y crece el goteo de jóvenes que emigran al extranjero. Con todo, las patronales y el Banco de España insisten en el abaratamiento de los salarios para poner freno al paro, aunque la realidad es que la bajada de salarios ha llegado a un punto impensable, ¡al mismo tiempo que crece todo este paro! Muchas familias trabajadoras autóctonas e inmigradas son empujadas hacia la pobreza. La gente mayor y las mujeres en general se sacrifican fuera de lo que es humano.

Reivindicamos el reparto del trabajo que permita ganarse el pan dignamente a todos, con un salario suficiente. En este sentido, apoyamos la propuesta de la llamada Economía del Bien Común: que la diferencia entre el sueldo superior y el inferior sea como máximo de 10 veces.

Vivienda

Según datos de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), ha habido 400.000 desahucios desde que comenzó la crisis. En esta situación, el sentimiento de vulnerabilidad de buena parte de la clase obrera es muy grande. Es otra consecuencia de la crisis actual que los derechos fundamentales de las personas, como el derecho a la vivienda, queden en papel mojado. Estamos retrocediendo, prácticamente, decenas de años atrás en este aspecto, asistiendo a un ataque sin precedentes de estos derechos humanos.

Reivindicamos el contenido de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) sobre el derecho a la vivienda firmado por más de un millón de personas, tal y como la presentó la PAH junto con muchas otras entidades sociales.

Género

La situación de crisis que vivimos no es solamente económica y financiera, sino también ética, social, ecológica, alimentaria, de cuidados y de género. La avalancha de recortes y restricciones de derechos, las políticas de ajuste son una excusa para reforzar y ampliar el cada vez más voraz sistema jerárquico, sexista, xenófobo y clasista que explota la naturaleza y las personas con el único fin del enriquecimiento de unos pocos. La feminización de la pobreza es una de las consecuencias directas.

Reivindicamos por un lado la anulación de la deuda financiera ilegítima e impagable, así como el reconocimiento de la deuda de género. Del otro, la visibilización del conflicto entre la acumulación de capital y el sostenimiento de la vida, entre la codicia insaciable de aquellos pocos y la obra creadora de Dios (la Naturaleza y todas las personas dentro de ella).

Derechos y beneficios sociales

La crisis ha dañado las condiciones de vida y trabajo. Los gobiernos con su afán recaudatorio están precarizando los beneficios y derechos sociales. No podemos dejar que se recorten nuestros derechos, los de la ciudadanía. Estos constituyen elementos vitales para nuestra sociedad: sanidad, enseñanza, protección social, servicios sociales, derecho de ciudadanía ... Es imprescindible detener este dinamismo que se alimenta de víctimas y hacer un cambio de prioridades políticas y sociales donde la economía sea un instrumento al servicio de éstas.

Reivindicamos, por un lado, la ejecución de la ILP por una Renta Garantizada Ciudadana para dar respuesta a las personas de nuestro país que viven por debajo del umbral de la pobreza, concretando el artículo 24.3 del Estatuto de Cataluña. Del otro, el cierre de los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE) y una vida digna que no excluya a nadie. Finalmente, un acuerdo entre todas las instituciones políticas, sindicales, empresariales y sociales para salir de la crisis de manera justa y cooperadora. La situación crítica social lo pide, si no queremos llegar a una espiral de conflictividad y de violenciacia que son perjudiciales para todos.

Democracia

La fuerza del capital, que cada vez apuesta más por la economía especulativa en vez de la real, es enorme y está sometiendo, de la manera más dictatorial, tanto la política como la ética. No podemos aceptar la corrupción como una idiosincrasia del país, como una forma aceptada de hacer política. Tendremos que contrarrestarla con los elementos auténticos de la clase obrera que dan valor a la vida, la convivencia y el servicio: entrega, solidaridad, común-unión, igualdad, honestidad ...

Reivindicamos, por una parte, que es hora de dejar de culpar a los demás para intentar buscar lo que cada uno y cada grupo puede aportar al bien común, dejando los intereses particulares en segundo lugar. Por otra parte, una mayor participación ciudadana en los asuntos públicos confiando en nuestra capacidad de transformación.

Como trabajadoras y trabajadores cristianos afirmamos la dignidad inalienable de las personas y de la clase obrera de todo el mundo. En este camino de búsqueda de propuestas y soluciones dignas de la condición humana, queremos extender la mano a todo el mundo desde nuestra opción por los empobrecidos.

Lo queremos hacer con la responsabilidad y la esperanza que encuentran fundamento en Dios y en las personas, dos causas que no se pueden separar nunca para quienes seguimos a Jesucristo.