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(CR) Este mes el obispo auxiliar de Barcelona Sebastià Taltavull ha presentado dos reflexiones sobre el sentido espiritual y social del trabajo de las cofradías y asociaciones que durante la Semana Santa salen a la calle. La semana pasada pronunció una conferencia sobre "El Año de la fe y las Asociaciones de la Semana Santa"en la Iglesia San Agustín de Tarragona, y a principios de mes habló de "La alegría de creer y el entusiasmo de comunicar la fe" como Pregón de la Semana Santa de Barcelona ante las Cofradías y Hermandades de la ciudad.

En Tarragona destacó que "las cofradías ponen en evidencia dos cosas: en primer lugar la fidelidad que persiste a lo largo del tiempo y también la presencia cristiana en la ciudad. Salir a la calle puede ser un signo revelador de la presencia de Cristo". Y destacó que el Año de la fe debe llevar a una mayor identidad cristiana y también al compromiso social y caritativo que siempre habría de estar presente en las cofradías y hermandades.

Referente a este aspecto caritativo, "a menudo conviene refrescar los orígenes". El obispo auxiliar de Barcelona explicó que, por ejemplo, la cofradía de La Sangre se fundó "para socorrer a los pobres, los enfermos, los encarcelados y asistir a los condenados a muerte. Y hoy día, en la situación en que vivimos, este componente debería ser preeminente", dijo.

También recordó las recientes palabras del Santo Padre Francisco, pronunciadas ante miles de periodistas, de querer una Iglesia de los pobres y para los pobres. "La luz que nos trae el Año de la fe es que sin la caridad la fe no da fruto. Durante el año tenemos muchas imágenes del Cristo sufriente pero, si no las descubrimos en el hermano nuestro, tendremos que revisar qué significa nuestra fe".

"Porque el equilibrio de un cofrade se encuentra en el testimonio, la formación, la participación activa, en la caridad y en los sacramentos. Si mostramos Cristo en la calle es porque creemos en él y porque lo queremos dar a conocer" explicó en Tarragona.

En Barcelona Sebastià Taltavull habló también de la dimensión evangelizadora que marca el Plan Pastoral de la Archidiócesis. En este contexto, enmarcó la misión que dentro de la Iglesia tienen las Cofradías y Hermandades en cuando son "un conjunto de hermanos que, queriendo vivir el Evangelio con la certeza de ser parte viva de la Iglesia, se proponen llevar a la práctica el mandamiento del amor, que impulsa a abrir el corazón a los demás, de manera especial a quienes encontramos en dificultades". Esta definición es de Benedicto XVI dirigiéndose a la Confederación de Cofradías de Italia y, según el obispo Taltavull, muestra los principales objetivos hacia donde deben dirigirse los esfuerzos de aquellos y aquellas que quieren seguir a Jesús desde el compromiso cofrade. Después fue enumerando las consecuencias que de ello se derivan.

Una de las convicciones que más ha destacado es que "creer no es un hecho privado, sino público". E insistió en el valor de la piedad popular que nace del corazón y se abre a Dios, poniendo de relieve el aumento de cofrades, especialmente jóvenes, que participan cada día más en las cofradías y animó a vivir la identidad cristiana que los define.

"También a lo largo de todo el año, como en los momentos de la expresión pública de la fe que se da en las procesiones y otras manifestaciones de fe religiosa, es muy urgente que sepamos acoger y estar al lado de las personas que padecen la enfermedad, la soledad, el desempleo y las demás consecuencias de la crisis económica, la exclusión social y tantas otras pobrezas", explicó, recordando que "Cofrade equivale a 'hermano' y la misión de las Cofradías es la de una fe que se manifiesta amando como Jesús, sirviendo como él lo hizo, y dando la vida. Esto es Evangelio puro".

En Tarragona, en el acto organizado por las congregaciones de la Purísima Sangre y la Soledad, Taltavull estuvo acompañado del arzobispo Jaume Pujol, otros miembros del Consejo Episcopal como Joaquim Fortuny y Jordi Figueras, del delegado episcopal para las Asociaciones de Semana Santa, Miquel Barbarà y de los presidentes y consiliarios de las confrarias de la ciudad, entre otros.

En Barcelona el Pregón fue precedido y clausurado con un concierto de marchas procesionales a cargo de la Banda Sinfónica Ciutat de les Roses y se encargó de la presentación del obispo el pregonero del año anterior, el senador Josep Lluís Cleries.