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(M. Teresa Llach. Carmelita de la Caridad Vedruna) Nunca la figura de san José se me había hecho tan elocuente como en la homilía de Francisco en la misa del inicio de su ministerio petrino.

Ni tan elofrecuente ni tan interpeladora: "Custodiar a Jesús con María, custodiar toda la creación, custodiar a todos, especialmente a los más pobres, custodiarnos a nosotros mismos; he aquí un servicio que el Obispo de Roma está llamado a desempeñar, pero al que todos estamos llamados, para hacer brillar la estrella de la esperanza: protejamos con amor lo que Dios nos ha dado". Y se ha dirigido valiente y humildemente a quienes tienen responsabilidades mayores.

Si el nombre elegido, Francisco, es un programa, este martes se pone en marcha.

El Papa Francisco ha estado muy vinculado con nuestras comunidades de vedrunas de Buenos Aires, Conoce las hermanas. Había ido varias veces a una comunidad cercana en San Máximo compartiendo la mesa de la eucaristía y la comida familiar. No dejan de decir que es el obispo comprometido con los más débiles, a pesar de las contrariedades que le han proporcionado los fuertes de este mundo.

Transcribo el testimonio de este lunes de una hermana: "Acabo de llegar de misa de una humilde capillita de mi barrio y los pobres están exultantes de gozo".