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(Salvador Pié) Con motivo de la renuncia de Benedicto XVI hay que hacer referencia a la otra renuncia por excelencia de un papa en la historia de la Iglesia, la de Celestino V. Sobre este papa, sabemos que fue elegido en julio de 1294, como hombre de consenso después de veinte y siete meses de espera. Era un ermitaño, no era ni cardenal ni obispo, pero había dirigido un escrito profético al cónclave con la amenaza de graves daños si no se proveía pronto la sede de San Pedro.

Pero, seis meses después de ser elegido presentó su renuncia -el "gran rechazo" (il grande rifiuto), según la Divina Comedia de Dante-porque no se veía con ánimos para regir la Iglesia, ya que "el ejercicio del poder le esclavizaba", a pesar de su espíritu altísimo y libre, y, por ello, quería volver a la vida eremítica. Dos años después murió y, al cabo de veinte años, fue proclamado santo.

En este contexto, es muy significativo que diez años antes de la renuncia de Celestino V, el mallorquín Ramón Llull, en el Libro de Evast y Blanquerna -o Blanquerna (1274/1283) - narre la historia de la educación de Blanquerna hasta que fue elegido Papa.

El libro final se se dedica a hablar de su renuncia al papado para seguir la vida eremítica. Ahora bien, ¿influyó el texto de Ramon Llull en la dimisión de Celestino V? De hecho, no hay testigos de tal influencia, pero seguramente es cierto que el texto de Llull muestra que el "tema" estaba presente en ese momento: así, en Cataluña con Pedro Olivi (Narbona † 1290), con su tratado Sobre la renuncia del Papa, y, poco después, con Egidio de Roma en Italia y Juan de París en Francia.

Hay que tener presente, además, que la renuncia de Blanquerna al papado fue motivada porel hecho que, como escribe Ramón Llull: "quería retirarse a servir a Dios en la vida eremítica" (§ 96.3), así fue cómo"cuando Blanquerna llegó a su nuevo lugar, los cardenales, llorando, se despidieron de él con recíprocas demostraciones de cordial y sincero amor, y, encomendándose a sus oraciones "(§ 98.5). Al cabo de un tiempo, fruto de su vida de experiencia mística compuso el precioso libro del Amigo y el Amado, entendiendo por Amigo, cualquier fiel cristiano, y por el Amado, a Dios Nuestro Señor "(§ 99.3).

He aquí, pues, un doble contexto -el literario- ficticio de Blanquerna y el histórico -concreto de Celestino V- de la declaración de la renuncia de Benedicto XVI, teniendo presentes unos puntos similares cuando declara que "mis fuerzas ya no son capaces de ejercer de forma adecuada el ministerio petrino ... para gobernar la barca de San Pedro y anunciar el Evangelio ... debo reconocer mi incapacidad ... Por lo que me toca a mí, y en el futuro, querré servir de todo corazón, con una vida dedicada a la oración, la Santa Iglesia de Dios ".

En el Ángelus de despedida de este domingo 24, subrayó aún más que "el Señor me llama a" subir al monte "a dedicarme aún más a la oración y a la meditación" que es "una forma más adaptada a mi edad y fuerzas para servir a la Iglesia ". Este es, sin duda, el gran testimonio que nos deja Benedicto XVI con una significativa e histórica renuncia por el bien de toda la Iglesia.

 
Salvador Pié-Ninot   es catedrático de la Facultad de Teología de Cataluña y de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Experto del Sínodo sobre la Palabra de Dios (2008) y sobre la Nueva Evangelización (2012).