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(David Casals / CR) Este curso se cumplen 20 años de los acuerdos de cooperación que firmó el estado con las minorías religiosas: protestantes, musulmanes y judíos. Estos convenios establecen una serie de derechos, pero estas comunidades vienen denunciando que nunca se han cumplido del todo.

En el caso del Islam, hay diferentes incumplimientos: las trabas que se ponen para la apertura o ampliación de los lugares de culto, las dificultades para ser enterrado bajo el rito islámico y no hay ningún certificado oficial 'halal' (que un alimento cumpla los requisitos coránicos) como a la hora de sacrificar ganado, entre otros.

En el ámbito laboral, los acuerdos garantizan que los fieles, si lo desean, "podrán pedir la interrupción de su jornada los viernes, día de oración colectivo obligatorio y solemne entre los musulmanes, desde las 13.30 horas a las 16.30 horas, así como el fin de la jornada laboral una hora antes de la puesta de sol durante el Ramadán", mes dedicado al ayuno entre el amanecer y el atardecer.

Prado: "Falta voluntad política"

Abdennur Prado, presidente de la Junta Islámica Catalana, es uno de los autores más destacados en el pensamiento islámico contemporáneo, y ha publicado recientemente el libro "Ser musulmán en España. Derechos religiosos y debate identitario" (Ediciones Milenio) donde hace un diagnóstico poco esperanzador de la situación actual.

Por un lado, hay una "falta de voluntad política por parte del Estado" para cumplir los acuerdos. "Esto enlaza con la problemática interna de las comunidades islámicas: fragmentación, rivalidades ideológicas, precariedad social e injerencias extranjeras".

 

Al ser un colectivo muy mayoritariamente de procedencia extranjera, las comunidades optan por evitar la confrontación con las autoridades a la hora de exigir los derechos que la ley reconoce: "Prefieren pasar desapercibidas, tancarse en sí mismas, en contra de una presión social" en un contexto marcado por una creciente Islamofobia.

Por todo ello, los acuerdos son papel mojado, concluye Prado. Y a eso, hay que sumar otras problemáticas con las que deben hacer frente los musulmanes, como por ejemplo la representatividad. En teoría, quien representa al colectivo ante el Estado es la Comisión Islámica de España (CIE) , pero estas dos décadas han venido marcadas por las rivalidades internas entre otras dos organizaciones: la Federación Española de Entidades Religiosas islamicas (FEERI) y la Unión de Comunidades islamicas de España (UCIDE) .

Haloul: "Pequeños avances"

El órgano que la Generalitat ha considerado en la última década como interlocutor con la comunidad musulmana es la Federación- CONSEJO Islámico Cultural de Cataluña. El órgano ha sido cuestionado y, por ese motivo, inició un proceso de reorganización.

El portavoz del Consejo, Mohammed Halhoul, explicó en declaraciones a CatalunyaReligió.cat que con respecto al cumplimiento de los acuerdos con el Estado, destaca que ha habido "pequeños avances" pero todavía queda mucho camino por recorrer.

"Muchas familias no saben que cuando matriculan a su hijo, deben marcar una casilla indicando que quieren que curse la asignatura de religión islámica", explica Halhoul. También se ha conseguido que en algunas escuelas se reconozca la possibilidad de cursar la enseñanza del árabe o conocimientos sobre cultura islámica en horario extraescolar con formadores pagados por Marrueros.

En cuanto a la representación ante el Estado, Halhoul explica que con el paso del tiempo, la situación ha ido normalizándose. "No es una cuestión de una pugna entre autóctonos y foráneos, sino por cuestiones organizativas".

"Los estatutos de la CIE eran injustos porque no podía incorporarse una entidad sin el visto bueno de la CIE" y desde 2010, cualquier entidad islámica ya puede acceder automáticamente. Por ello, en la actualidad el Consejo Islámico ha conseguido formar parte de la CIE. Según Halhoul, tras años de polémica, últimamente se ha "relajado" la relación y se ha dado paso al "entendimiento" entre la FEERI y la UCIDE.

En total, en Cataluña hay unas 250 entidades islámicas, aunque no todas están registradas. "El 95% de ellas son centros de culto y el resto, institutos o asociaciones con perfil cultural sin un lugar de culto propio", como por ejemplo el Consejo Islámico.

Ucidecat: "No somos sólo un oratorio"

Desde UCIDCAT explican a Catalunya Religió que agrupan a más de 150 comunidades catalanas. Su objetivo es "apoyar a las comunidades, hacer el papel de mediador" con vecinos, administración o entre comunidades y también preparar jornadas y materiales conjuntos, relata su presidente, Mohamed El Ghaidouni.

Por ejemplo, semanas atrás celebraron un congreso dedicado al voluntariado social que realizan las comunidades islámicas en Cataluña. "No podemos estar al margen de las preocupacionnes de la ciudadanía ", dijo.

"Una comunidad musulmana no es sólo un oratorio. Como cualquier comunidad religiosa, tiene una dimensión que va más allá de lo espiritual: también social y cultural".

Según El Ghaidouni, muchas comunidades creen que deben "implicarse de forma más notable" en el día a día del territorio y por ello, organizan actos: recogida de alimentos, maratones de donación de sangre, mediación cultural, participación en grupos de diálogo interreligioso, etc.

"Queremos entender el hecho religioso musulmán desde una perspectiva de ciudadanía y actuar desde la perspectiva del país donde vivimos, Cataluña", resalta Ghaidouni que, en torno a la cuestión de quién debe representar el Islam ante la administración pública, opina que se debería elegir un "órgano representativo de forma democrática", y quiere lograrlo mediante el acuerdo y el diálogo con todas las partes. Esto es lo que cree que debería pasar tanto en Cataluña como en el resto del Estado.