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(Cáritas Diocesana de Barcelona) En un mundo marcado por las malas noticias, el domingo 27 de enero en la lglesia de la Mare de Déu de Bellvitge hubo una Buena Noticia. A las 12, la hora habitual de la misa en la parroquia, se tuvieron que añadir sillas y abrir puertas para acoger tanto a los feligreses de siempre como a aquellos que asistieron al Encuentro diocesano en motivo de la Jornada Mundial de los Migrantes. La Misa estuvo presidida por el Josep Miquel Esteban, rector de la iglesia que acogió el encuentro, y concelebrada por Avelino Sápida, rector de la Parroquia de la Immaculada Concepción y San Lorenzo Ruiz (parroquia filipina), y Josep Maria Jubany, Delegado de Pastoral Social. Entre los asistentes también se encontraba el Padre Bien, de nacionalidad china y que acababa de llegar de su país, que ha sido invitado por la Diócesis de Barcelona para hacerse cargo de la comunidad china.

Cristianos y cristianas de Bellvitge -muchos de ellos en su día también fueron migrantes-compartieron esta celebración con cristianos y cristianas de origen chino, ucraniano, filipino, senegalés, guineano, ecuatoriano, cubano y de otros países de los cinco continentes. Durante las plegarias de los fieles se pudieron escuchar idiomas diferentes, y especialmente emotiva fue la de un joven senegalés que vive en uno de los asentamientos del Poblenou.

Este mosaico humano es fruto, como explicó el jesuita Santi Torres, uno de los organizadores del encuentro, del hecho que: “Las migraciones no sólo han cambiado el panorama religioso de nuestra sociedad, tiñéndolo de diversidad interreligiosa (musulmanes, sijhs, hindúes, cristianos de varias confesiones...), si no que esta diversidad se ha trasladado, también, al seno de la comunidad católica de la diócesis de Barcelona”.

Es esta riqueza, precisamente, la que pretende visualizar el colectivo Caminem junts en la diversitat, promovido por la Delegación de Pastoral Social, Cáritas y otras entidades y comunidades parroquiales. Uno de sus miembros exponía la razón de ser de este encuentro:“Esta diversidad no es una diversidad de circunstancias, si no que ya forma parte de la vida eclesial y es por eso que debe ser tenida en cuenta. Nuestra comunidad católica habla muchas lenguas, se expresa incluso en ritos diferentes, tiene costumbres y especificidades que deben ser reconocidas en nuestra pastoral si no queremos caer en una pastoral segregada que no responda a esta diversidad y que haga difícil la comunión. La jornada visibiliza esto, y es por ello que es Buena Noticia”.

Después de la mesa de la Eucaristía, la gente de la Vinya, fundación social de las parroquias de Bellvitge, explicó el trabajo que realiza en ámbitos tan diversos como el refuerzo escolar, la ayuda fraterna o el banco de alimentos, la educación de jóvenes y adolescentes, el trabajo con las personas mayores, etc. Expresión de un proyecto muy arraigado a un territorio y que quiere dar respuesta a las necesidades urgentes provocadas por la crisis que vivimos.

Posteriormente, se celebró la comida comunitaria en los locales de la parroquia. Más de cien personas jóvenes y adultas estaban alrededor de la mesa compartiendo los sabores de unas comidas, también muy diversas. Un momento para la convivencia y para que todos los participantes se conocieran un poco más.

Casi sin pausa, pudieron disfrutar de un rato de teatro social a cargo del grupo de teatro Forn de teatre Pa’tothom, titulada “Mustafà és al replà”. Una obra pensada para ayudar a combatir los estereotipos, el racismo y los rumores que muchas veces hacen muy difícil la convivencia entre las personas en un barrio, en una calle o en una escalera de vecinos. A través de diferentes personajes con diferentes actitudes ante la presencia del nuevo vecino Mustafà, se inició un diálogo y un debate con el público sobre cuál es la mejor manera para construir una relación y una convivencia en positivo. El hecho que el público fuera, en este caso, tan diverso ayudó a entrar en sintonía con los actores, creando un momento mágico que hizo que el tiempo pasara muy rápido.

Mosén Jubany puso punto y final a un encuentro intenso y lleno de emoción –que acogió a más de trescientas personas-, que acabó con una plegaria preparada por un grupo de Santa Coloma y una visita a la hermita de la Mare de Déu de Bellvitge. Al acabar la jornada Mn. Jubany mostró su satisfacción por un encuentro que supuso “una bocanada de aire fresco, en medio de las penalidades que muchos migrantes viven hoy en día”.

Esta sensación también fue compartida por Santi Torres sj y todas las personas del colectivo Caminem junts en la diversitat, que lo expresaban así: “Es una cata de aquello que estamos llamados a vivir cada día en nuestras parroquias y en nuestra diócesis. Ir aprendiendo poco a poco que la diversidad a la que ha dado lugar la migración de personas provenientes de otros orígenes y culturas es un valor añadido que viene a renovar nuestras comunidades. Porque es precisamente en esta diversidad que se aprecia con mucha más fuerza qué es aquello esencial que nos une. Este domingo en la parroquia de Bellvitge hemos celebrado una Buena Noticia, una cata de aquello que queremos para toda la sociedad!”.