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(Carla Herrero Nebot / CR) "Ante el descenso de la fe entre los más jóvenes, los ancianos puede hacer mucho". Explica Sergi Oliva, coordinador diocesano de Vida Ascendente de Barcelona. "Una parte importante de nuestro trabajo es hacer que sigan siendo los abuelos los que puedan transmitir la fe a hijos y nietos".

Este sábado, el movimiento Vida Ascendente celebra la XV fiesta de la tercera edad y de sus patrones, Simeón y Ana. Su coordinador diocesano explica que la principal preocupación del grupo es hoy en día "transmitir la fe y que los mayores puedan ser activos en su transmisión. Que pese a ser jubilados sepan que tienen mucho trabajo por hacer. "

"La situación económica actual también está afectando a los mayores. Estamos acogiendo y recogiendo familiares a raíz de la crisis y el paro porque las pensiones de jubilación son muy escasas ", explica Oliva. "Creemos que la relación de la sociedad con las personas mayores es pobre porque hoy lo que más se valora es la juventud y quizás también la madurez, pero no la vejez, que queda arrinconada" afirma contundentemente. "Hacerse mayor es duro, admitirlo también, pero quedarse solo es lo peor". "La soledad preocupa mucho a la gente mayor y por eso lo que hacemos en el grupo es acoger y hacer que disfruten de las cosas importantes de la vida", comenta Oliva.

Para celebrar la Candelaria y los patronos de Vida Ascendente, el arzobispo de Barcelona, ​​Martínez Sistach, presidirá una misa este sábado a las cinco de la tarde en la basílica de Sant Josep Oriol de Barcelona.