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(Sebastián Janeras / CR) El Occidente cristiano ha celebrado ahora las fiestas de Navidad y de la Epifanía. El Oriente cristiano, en cambio, está todavía de lleno entre las dos fiestas. Las Iglesias orientales (ortodoxas, ortodoxas orientales, así como las comunidades católicas de los diversos ritos orientales) celebran también la Navidad y la Epifanía o Teofanía, aunque con matices diferentes de Occidente.

La fiesta de Navidad conmemora el Nacimiento de Cristo (25 de diciembre), con la adoración de los pastores y de los magos, mientras que la fiesta de la Epifanía (6 de enero) celebra el bautismo de Cristo en el Jordán. Y se dice "Teofanía" porque en el bautismo de Cristo está la gran manifestación: «Este es mi hijo amado, en quien me complazco».

Ahora bien, el seguimiento del calendario gregoriano o del calendario juliano conlleva una diferencia de fechas en la celebración de estas fiestas. Hay Iglesias ortodoxas y orientales católicas que han adoptado el calendario gregoriano con respecto a la parte fija del año litúrgico (fiestas según los meses). Estas Iglesias celebran Navidad (Nacimiento y adoración de pastores y magos) el 25 de diciembre, y la Teofanía (bautismo de Cristo) el 6 de enero.

La mayoría de Iglesias, sin embargo, conservan el calendario juliano, no sólo para el ciclo celular pascual sino también para el ciclo fijo. Y como actualmente hay trece días de diferencia entre los calendarios juliano y gregoriano, la fiesta de Navidad (25 de diciembre) se celebra el día 7 de enero, y la Teofanía (6 de enero), el día 19 de enero.

A menudo se dice, erróneamente, que los ortodoxos celebran la Navidad el 6 de enero. Ya hemos visto que no, que es el 7, aunque como toda fiesta importante, ésta comienza la noche antes, con el oficio vespertino, según la antigua tradición.

Hay una Iglesia que desconoce el 25 de diciembre y celebra Navidad y Epifanía juntos el día 6 de enero juliano (19 de enero en el calendario gregoriano). Es la Iglesia armenia, una de las Iglesias ortodoxas orientales. Es la única que tiene esta tradición, que le viene de la antigua liturgia de Jerusalén, tal como la conocemos por la peregrina Egeria (383) y por el antiguo leccionario de Jerusalén (inicio del s. IV).

Los textos litúrgicos de estas fiestas tienen una riqueza literaria y espiritual muy grande. Son como una expansión poética, llena de admiración y de alabanza, sobre el misterio celebrado. Sobresalen especialmente los himnos de san Efrén o los kontákia de San Romano el Cantor o el Meloda.

Cuando hablamos de Iglesias orientales entendemos las Iglesias ortodoxas de tradición bizantina (griega, rusa, búlgara, rumana, georgiana, etc.) Y las Iglesias ortodoxas orientales (siríaca-con la ramificación en la India-, armenia, copta, etiópica) y aún la Iglesia asiria. Van incluidas también las Iglesias orientales unidas a Roma, correspondientes a muchas de las anteriores, o las que sólo existen en católico (malabar, maronita, ítalo-albanesa). La liturgia es la misma para los orientales ortodoxos y los católicos, porque la liturgia no es ortodoxa o católica, sino en Occidente: romana (ni latina ni occidental, porque las antiguas liturgias visigótica, galicana o milanesa también lo son), o, en Oriente: bizantina (en griego, eslavo, ruso, rumano, árabe, etc.), siríaca, armenia, copta o etiópica.