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(David Casals / CR) En un 31 de octubre de 1517 Martín Lutero clavaba en la puerta de la Iglesia del Castillo de Wittenberg, en Alemania, un documento conocido como las '95 tesis ', donde cuestionaba la práctica de las indulgencias por parte de la jerarquía católica. Gracias a la imprenta, inventada hacía muy poco tiempo por Johannes Gutenberg, el texto comenzó a circular como la pólvora por toda Europa, y finalmente, la situación acabaría con el 'Cisma de Occidente', la aparición de las iglesias protestantes.
 
Los pastores protestantes Carlos Capó y Nathalie Reverdin, formados en Ginebra, ciudad del teólogo reformado Juan Calvino, recuerdan en declaraciones a Catalunya Religió qué significa el Día de la Reforma: un día que celebran muchas iglesias protestantes, y en que una de las tradiciones más extendidas es cantar un himno que adaptó el mismo Lutero, 'Dios es auxilio y firme castillo'.
 
Capó explica que la Reforma tiene consecuencias no sólo en el ámbito religioso, con el llamado 'Cisma de Occidente' que implica la pérdida del monopolio religioso por parte de la Iglesia Católica en Europa Occidental.
 
La Reforma implicó también cambios a nivel político, ya que luego llegarían cien años de guerras de religión en el corazón de Europa, e incluso cambios a nivel lingüístico: "Uno de los elementos que caracterizan las iglesias que secundan la Reforma es la lectura de la Biblia no en latín, sino traducida en la lengua que utiliza el pueblo. Por eso,  para los lingüistas, la traducción supone un antes y un después en el desarrollo de lenguas como el alemán o el francés ", explica.
 
Otra de las consecuencias se dió a nivel económico, y la diagnosticó el sociólogo alemán Max Weber en "La Ética Protestante y el espíritu del capitalismo '(1901). En esta obra, pone de manifiesto que la Reforma implica una individualización del hecho religioso, ya que es el creyente quien interactúa directamente con Dios y lee las escrituras sin necesidad de mediación.
 
Según Weber, la Reforma, y ​​sobre todo el calvinismo, permiten el desarrollo de unos hábitos, una ética y unas ideas que favorecerán el incipiente pero imparable desarrollo del capitalismo.
 
En definitiva, la Reforma "implica un antes y un después en la historia de la humanidad", cambios profundos en el seno del cristianismo que aún sigue teniendo eco hoy en día.
 
Uno de los elementos más significativos de la Reforma es que implica también una diversidad no sólo entre católicos y protestantes, sino también entre estos últimos: son las llamadas "denominaciones", que empiezan a surgir en el siglo XVI con la Reforma.
 
Hasta el siglo XIX teníamos iglesias luteranas, presbiterianas o reformadas (que secundan la teología de Juan Calvino) y las iglesias anglicanas o episcopales. El ámbito de actuación de cada una de ellas es el estado nación, y de ahí la importancia que también tiene la comunidad religiosa a nivel político.

Por otra parte, ya desde el siglo XVI, aparece 'el ala izquierda de la Reforma': cuáqueros, menonitas, anabaptistas. Durante la primera Revolución Industrial en el Reino Unido aparecen los metodistas. También aparecerán iglesias congregacionistas y Asambleas de Hermanos. Y a principios del siglo XX, primero en los Estados Unidos y luego en todo el mundo, está el llamado 'revival" o movimiento de renovación, a partir del cual surge todo un crisol de iglesias pentecostales.