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(David Casals - CR) El ecumenismo, el diálogo entre las diferentes iglesias cristianas, goza de buena salud en Cataluña. Así lo pone de manifiesto en una entrevista a CatalunyaReligió.cat el capuchino Joan Botam, implicado en este movimiento desde finales de los años 50, y presidente del Centre Ecumènic de Catalunya. Hablamos con él coincidiendo con la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que se hace en todo el mundo y que comenzó este miércoles.

-Qué diagnóstico hace del ecumenismo en Cataluña?

-Está en buena salud, aunque por sectores. Algunos hemos progresado muchísimo hacia la reconciliación y eso se nota, aunque todavía hay sectores recalcitrantes, que priorizan la identidad y la tradición.

-Qué sectores son los que ponen trabas?

-A nivel católico, la iglesia es plural y generalmente, se progresa bastante. En cuanto a los nuevos movimientos eclesiales, como los Focolares, San Egidio o Camino Neocatecumenal, hay unos más sensibles al ecumenismo y otros no tanto. Pero, ¿vimos alguna señal ecuménica durante las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ) en Madrid? Fue una cosa mínima, cuando era una gran oportunidad.

-Y en los sectores protestantes, también hay reticencias?

-Hay iglesias como la Iglesia Evangélica de Cataluña y los anglicanos y también algunas iglesias bautistas que son cada vez más ecuménicas. Ahora bien, también hay grupos muy cerrados y recelosos, que entienden que debe haber un ecumenismo pero de mínimos, los 'Evangélicos'.

-Qué antecedentes hay del movimiento ecuménico en Cataluña?

-Sí, el primer acto ecuménico en Cataluña tuvo lugar en el año 1954,en la Iglesia Protestante de la calle Tallers. Fue durante la visita de un pastor luterano sueco a Barcelona, ​​que se alojó en los Capuchinos de Sarrià. Durante su estancia, hubo un encuentro entre un grupo de jóvenes católicos y creyentes protestantes. Con ocasión de esta visita, se organizó la primera oración ecuménica, y después continuaron los contactos entre iglesias protestantes como la de la calle Aragó y la de Talleres con grupos católicos, y fue haciendo mella.

-Todo ello coincide con una apertura que se inicia desde el catolicismo, coincidiendo con el Concilio Vaticano II.

-El ecumenismo nace en Cataluña y en España de manera muy humilde y sencilla, desde las bases, y luego se va extendiendo en Valladolid, Salamanca, Valencia, poco a poco se va introduciendo, y se van creando relación y amistad entre cristianos. Fue como un milagro.

-¿Cuál es el futuro del ecumenismo en Cataluña?

-Yo tengo mucha esperanza. Mi impresión es que esto progresa a pesar de nosotros, ya que se acaba imponiendo la fuerza del espíritu. La diferencia, la unidad en la diversidad, la comunión es la riqueza, y eso se va abriendo paso.

Pero en cambio, aún no es posible una celebración de la Eucaristía de forma conjunta entre las diferentes iglesias cristianas.

-En Suiza ya hablan de cristianos y punto, no de católicos por un lado y de protestantes por el otro. En Francia y en Alemania, luteranos y católicos toman la comunión indistintamente sin hacer aspavientos, y la cosa funciona. Van a bautizos, un luterano participa en una comunión católica y al revés. Irá madurando como una fruta: desde las bases y la vivencia. Todo son diferentes caminos para llegar a lo esencial del cristianismo: la misión del cristiano, de la Iglesia y de Jesucristo en la salvación del mundo.