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XVI Jornada Mundial de la Vida Consagrada

(Máximo Muñoz - El Horeb ) Este jueves celebramos la jornada mundial de la vida consagrada de este año con el lema "Ven y sígueme. Vida Consagrada y Nueva Evangelización".

Con acierto, últimamente, en nuestras Congregaciones hemos insistido en que la gran aportación de la vida consagrada a la evangelización es más lo que somos que no lo hacemos, es decir: el testimonio de nuestra vida "apasionada por Dios y por la humanidad", vivida en pobreza, castidad y obediencia. Pablo VI en Evangelii Nuntiandi subrayó esta dimensión importante de la evangelización: "El hombre contemporáneo escucha de mejor grado los que dan testimonio que los que enseñan, o si escuchan a los que enseñan, es porque dan testimonio". Nuestra vida esperanzada, alegre, fraterna, solidaria, creyente, comprometida, entregada generosamente ... es la que puede comunicar más vivamente el Evangelio y hacerlo creíble ante la sociedad.

Pero no debemos olvidar que forma parte también del testimonio de vida el servicio carismático de cada Congregación, según el don otorgado por el Espíritu a nuestros Fundadores y Fundadoras, en los diversos ámbitos de actuación, siempre con la sensibilidad hacia los preferidos de el Evangelio. No podemos separar el ser del hacer, de tal  forma que la acción que compartimos con otros ministerios y forma de vida la realizamos desde el estilo de vida, la sensibilidad y la experiencia de Dios propia de nuestra vocación. Es así como la Iglesia, en esta admirable complementariedad de dones y servicios, realiza la misión de Jesucristo que quiere que todos tengan vida y la tengan en abundancia.

Quisiera destacar también que una de las aportaciones que la vida consagrada puede hacer a la Iglesia es la de la evangelización de frontera, la geográfica, la social y la cultural, yendo allí donde la Iglesia considera que es más urgente y necesario llevar el amor y la presencia de Dios. En este sentido quisiera rogar al Padre para que nos esforzamos por hacer realidad las palabras que Pablo VI dijo de la aportación que los religiosos hacemos en la evangelización: "Gracias a su consagración religiosa, ellos son, por excelencia, voluntarios y libres para abandonar todo y lanzarse a anunciar el Evangelio hasta los confines de la tierra. Ellos son emprendedores y su apostolado está frecuentemente marcado por una originalidad y una imaginación que suscitan admiración. Son generosos: Se les encuentra no raras veces en la vanguardia de la misión y afrontando los más grandes riesgos para su santidad y su propia vida. Sí, en verdad, la Iglesia les debe muchísimo "(EN 69). Es una alabanza que es un buen estimulo y un gran reto para todos nosotros. Que vivamos con mucha alegría y sentido esta jornada.



Màxim Muñoz Duran. Presidente de la Unió de Religiosos de Catalunya. Provincial de los Claretianos de Cataluña.