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(Obispado de Girona) Al atardecer del viernes 24 de febrero tuvo lugar el acto oficial de la inauguración de la restauración y accesibilidad de las torres románicas del antiguo monasterio de Sant Feliu de Guíxols, la del Fum (S. X) y la del Corn (S. XI), situadas a ambos lados de la fachada de la iglesia del Monasterio, y que enmarcan la Porta Ferrada. Estas dos torres eran parte del sistema defensivo del Monasterio que tenía 7 torres. Aunque, a lo largo de la historia, ambas torres habían tenido reparaciones puntual, sin embargo para una transformación tan importante como la de ahora casi tenemos que situarnos en tiempos de la condesa Ermessenda el año 1057, cuando se reforzaron los elementos defensivos del monasterio, que habían sido arrasados ​​por un ataque musulmán unas décadas antes. Ahora las torres forman parte de un circuito visitable que combina historia, cultura y contribuye a entender un poco mejor, el origen y la función defensiva del Monasterio de Sant Feliu de Guíxols.

En sus palabras de bienvenida, el obispo Francesc Pardo remarcó que "este templo, desde tiempos lejanos, ha tenido y tiene las puertas abiertas y una mesa puesta para anunciar a todos  a Aquel que es la Palabra de Vida, la Buena Nueva o Evangelio, para reponer fuerzas con el alimento que es su Cuerpo, el pan de Vida, para orar y rehacer la experiencia de Dios". Afirmó también que" estamos en uno de los espacios más entrañables. Aquí mismo, junto a la torre del Fum, se ha encontrado un pedazo de piedra de granito, fragmento de una ara o altar del siglo quinto. Es el testimonio de la fe de un pueblo, que alrededor de una tumba vacía - el martirium -, que se puede ver junto a la torre del Fum, construyó un lugar de culto dedicado a un mártir llamado Félix. Aquí quedó esta huella de historia y de fe. Hace más de mil años aquí en este refugio, una comunidad ofrecía un espacio donde aprender a vivir fiándose de Jesús, a rezar, a compartir, a buscar la paz, a amar sin poseer. Nosotros somos herederos de este legado. "Y es por eso que "se nos recuerdan nuestras raíces cristianas que han continuado dando fruto en la parroquia, en la Iglesia, pero también han configurado lo que podemos llamar  el ADN de nuestro país, de nuestras ciudades, villas y pueblos. "A continuación el coro parroquial interpretó el himno gregoriano Jesus Dulcis memoria.

Tras las palabras de nuestro obispo, intervino el alcalde de la ciudad, Joan Alfons Albó, quien agradeció el apoyo y la complicidad de todas las instituciones que han colaborado, y destacó que ahora se puede disfrutar de un nuevo y magnífico mirador de la Costa Brava. Maria Alsina, delegada general de "La Caixa" en Girona, recordó que la obra social, en el programa "Románico Abierto, ha invertido más de 18 millones de euros en 5 años, y concretamente aquí ha aportado 150.000 €.

Seguidamente el presidente de la Diputación de Girona, Jaume Torramadé, mostró su satisfacción con el resultado de esta intervención. Y finalmente el consejero de Cultura de la Generalitat de Cataluña, Sr. Ferran Mascarell, cerró los discursos institucionales con unas palabras que mostraban su satisfacción por la forma en que ha quedado la restauración, y al mismo tiempo  por el esfuerzo de  apoyo y mutua colaboración de las instituciones: Obispado de Girona, Ayuntamiento de Sant Feliu, Diputación de Girona, obra social de "La Caixa "y la Generalitat de Cataluña, para financiar proyectos que ayuden a la cultura, la promoción turística y a mantener el legado de la historia, especialmente en este momento de crisis. El coro parroquial, dirigido por el maestro de capilla de la parroquia, sr. Josep Maria Garcia Plaja, cerró el acto con la interpretación del himno de la Porta Ferrada.

Posteriormente se hizo un recorrido por las torres y las diferentes dependencias restauradas, bajo la guía y comentarios del rector de la parroquia, mosénJordi Reixach y del arquitecto Albert Pla. Fue un atardecer importante, día de alegría por Sant Feliu, por la parroquia, por la iglesia diocesana. Estas obras incluyen una transformación que ha durado más de 3 año y ha costado un millón de euros, financiado por la Generalitat de Cataluña, la Diputación de Girona y la obra social de "La Caixa".