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Un ejemplo según el sacerdote Armand Puig. La dimensión ecuménica de la trayectoria y la personalidad de Enric Capó, se visualizó en su funeral con la presencia de representantes de varias iglesias cristianas. Estas son unas letras que el decano de la Facultad de Teologia de Cataluña, el biblista Armand Puig, dirigió a la familia del pastor protestante. Describe una plena relación ecuménica tanto en el terreno personal, como en el práctico, que se concreta con la edición de los textos bíblicos interconfesionales.

(Armand Puig) Querida Manolita, hijos de Enric, familiares, amigos. Hace pocos días, en una habitación del Hospital Clínic, el doctor Enric Capó, pastor de la Iglesia Evangélica y gran biblista, me dio una lección extraordinaria. Sin demasiadas palabras -el mal hacía rápidamente su curso- me explicó cuáles eran los grandes objetivos de su vida. Le dije que aquella mañana habíamos tenido reunión de la Junta de la Associació Bíblica de Catalunya  de la que él era miembro activo, y le comenté que uno de los temas había sido la planificación de nuevas ediciones bíblicas. Cuando Enric sintió la expresión «la Palabra», los ojos se le iluminaron con un brillo y una dulzura especiales, como si se tratara de un niño a quien le hablas de la cosa más querida y deseada.

Después, mientras conversábamos, llegó su segundo gesto. Un servidor, un poco inocentemente, le hablé de una mejora de su enfermedad. Entonces, Enric, con una mirada penetrada de una fe insobornable, alzó los dos brazos y con los dedos señaló hacia arriba. Leemos en el Evangelio de Juan, en el episodio del lavatorio de pies, que Jesús «había venido de Dios y a Dios volvía» (13,3). También ese hijo del Evangelio que era Enric Capó, ahora, llegado el final de su vida, ponía todo su ser en manos de Dios y de su misericordia infinita.

Enric ha sido, pues, un hombre que ha vivido la pasión por la Palabra como predicador, estudioso y traductor. La ha vivido y la ha transmitido, ha sido un hombre espiritual que, siguiendo las huellas de John Wesley, ha sido testigo de la pureza y de la santidad del Evangelio. Este era el fundamento de su simpatía contagiosa, de su trabajo tenaz y de su capacidad de crear una amistad que superaba límites y fronteras. La honradez espiritual y moral, la honestidad y la apertura intelectuales, la convicción arraigada y el diálogo como opciones de vida: estos eran sus pilares. Por eso, no es extraño que Enric tuviera tantos amigos, dentro de su Iglesia pero también más allá, en otras comunidades de la Reforma y en la Iglesia Católica. Enric era compañero fiel de camino, desde su lucidez de creyente y de hombre profundamente comprometido con el mundo en que ha vivido, especialmente en la sociedad catalana, que él tanto amaba, y en la que él ha representado los grandes valores de la tradición protestante. La fuerza del Evangelio de Jesús lo sostenía.

Otro apunte personal. Cada año, Enric participaba en la Oración de los Mártires Cristianos, que promueve la Comunidad de Sant'Egidio, de la que él era buen amigo. A Enric, hombre reacio a convencionalismos, le gustaba participar sentado entre la gente. Pero su presencia, en esta y en otras manifestaciones de carácter ecuménico, indicaba su actitud interior, arraigada en la Escritura. El ecumenismo no era, para Enric, una moda circunstancial sino una necesidad teológica, una consecuencia directa de su pertenencia a Cristo y del amor que sentía por todos los que confiesan su nombre. La base de su ecumenismo era la vivencia robusta de la unidad en la confesión de fe: «Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está por encima de todos, actúa en todos y está presente en todos »(Efesios 4,5-6). Ojalá que su antorcha, que ha brillado en tantos foros ecuménicos, se mantenga encendida, y las nuevas generaciones sepan recoger la gran herencia de un hombre que, por encima de todo, ¡ha sido un cristiano!

Y vuelvo a el Enric biblista. Hombre preparado en lenguas bíblicas y dotado de amplios conocimientos en Sagrada Escritura y en lengua catalana, Enric ha sido un excelente traductor del texto bíblico y, además, ha actuado como miembro del Consejo de Redacción de la Bíblia Catalana. Traducció Interconfessional (BCI) , tanto en su primera edición (1993) como en la última (2007), y ya antes (1979) había trabajado en la traducción del Nuevo Testamento Interconfesional, junto al inolvidable padre Guiu Camps y el doctor Jordi Sánchez Bosch, ambos también traspasados. Las Sociedades Bíblicas Unidas lo designaron como experto en todas estas tareas, y puedo decir que, desde el campo católico, la aceptación de su figura fue siempre unánime. El doctor Enric Capó es corresponsable de que los cristianos de Cataluña tengamos, como traducción bíblica de uso mayoritario, una traducción interconfesional y ecuménica. ¡Es un honor para todos este ejemplo de ecumenismo práctico! La Palabra, realmente, nos une. ¡Ojalá que la BCI nutra por muchos años y siglos la fe de los cristianos de habla catalana, y recibimos todos juntos la Palabra como fundamento y motivo para creer!

Enric, amigo, «siervo bueno y fiel... entra en el gozo de tu Señor»(Mateo 25,21.23).

 

 

 

Armand Puig y Tàrrech. Decano-Presidente de la Facultad de Teologia de Cataluña

 

 

 Foto Enric Capó: Iglesia Evangélica Española