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(Caputxins) El diálogo interreligioso implica aceptar al otro en lo que es, sin disimular la propia identidad, aceptar las diferencias como un enriquecimiento, orar juntos y partir de la convivencia cotidiana y el diálogo de la vida. Es una de las aportaciones del cardenal Carlos Amigo en la conferencia que pronunció la semana pasada en Barcelona sobre "La presencia cristiana en Marruecos". El acto estaba organizado por la Familia Franciscana de Cataluña y la Facultad de Teología. Abrió el acto Armand Puig, Decano de la Facultad y presentó el ponente fray Juan Antonio Adánez, presidente de la Familia Franciscana.

Amigo hizo una reflexión sobre las dificultades de integración en la cultura europea y la legitimidad de la obligación de integrarse.

En su disertación hizo una presentación general del Islam en la actualidad, resaltando su gran complejidad y las grandes diferencias existentes entre suníes, chiíes y  entre el talante de los diversos países -Libia, Túnez, Marruecos, Egipto, Siria ... - donde está implantado.

Luego hizo un breve repaso de la presencia franciscana en Marruecos desde el siglo XIII, y destacó los testimonios: per ejemplo el de unas religiosas cristianas atendiendo a enfermas musulmanas, resaltando el testimonio del amor como actitud básica de los cristianos en Marruecos, ya que las conversiones están prohibidas por las leyes civiles.

El cardenal Amigo nació en 1934 en Medina de Rioseco (Valladolid). Comenzó los estudios de Medicina, pero los abandonó para ingresar en la Orden de los Hermanos Menores Franciscanos. Estudió Filosofía en Roma y Psicología en Madrid. Aparte de varios cargos de responsabilidad en la Iglesia de España y el Vaticano, ha sido arzobispo de Tánger (1973-1982) Y de Sevilla (1982-2009) y actualmente es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones.

Es autor de numerosas cartas, artículos y libros (más de 30), entre ellos el libro Cristianos y Musulmanes .