Voleu rebre les notícies?

Subscriviu-vos al butlletí gratuït

(Eloi Aran / CR) Este jueves por la tarde ha tenido lugar en el marco del ábside románico de Sant Climent de Taüll, en el MNAC , el primer acto del Atrio de los Gentiles en Barcelona, haciendo de la ciudad la capital mundial del diálogo entre el Arte, la Belleza y la Trascendencia. Este primer encuentro bajo el título "El arte, alma de la cultura, camino de trascendencia"estuvo presidido por el Conseller de Cultura, Ferran Mascarell, y por el Presidente del Pontificio Consejo de Cultura, el Cardenal Gianfranco Ravasi. Como ponentes, moderados por la Rectora de la URL Esther Giménez-Salinas, participaron Daniel Giralt-Miracle, crítico de arte; Lluís Duch, monje de Montserrat y antropólogo; Rafael Argullol, profesor de estética en la UPF y Micol Forti, responsable de la sección de arte contemporáneo de los Museos Vaticanos. La velada contó también con la actuación musical de la cantante Lídia Pujol acompañada por Daniel Espasa.

La nota de entrada a este primer acto del Atrio de los Gentiles la dieron las palabras de Ferran Mascarell y Gianfranco Ravasi. El primero destacó el lugar y el notable peso del ábside románico de Sant Climent de Taüll, el corazón del MNAC y, a continuación, repasó el estrecho vínculo entre el arte y la espiritualidad en muchos de los creadores catalanes, como Gaudí, Tàpies o Espriu. "Es un honor recibir el Atrio en Cataluña, una propuesta que busca engrandecer la convivencia ", dijo el consejero destacando la necesidad de diálogo y "de una mirada a largo plazo y sobre las grandes cuestiones ".
 
Mascarell alabó la iniciativa y la aportació de la Iglesia alertando de una "sociedad en la que verdad y mentira se eclipsan" y "la palabra dicha está casi siempre sumergida por palabras sin sentido ". Ferran Mascarell definió" Cataluña como un buen ejemplo de la relación entre la construcción de una identidad nacional, y la religión" y concluyó reivindicando la cultura como algo constitutivo y no meramente ornamental:"Los que gobernamos este país tendremos muy presente sus palabras y reflexiones".
 

Por otra parte, el Cardenal Gianfranco Ravasi, tras hacer referencia a dos citas de Juan Pablo II y Benedicto XVI, apuntó que"El arte verdadero genera inquietud, no deja indiferente. (...) El arte contemporáneo a veces se contenta con representar la insatisfacción pero no muestra la profundidad o misterio del ser" y siguió su relexión desgranando la relación entre fe y arte a partir de autores creyentes y gentiles, entre los que cabe destacar el filósofo nihilista Emil Michel Cioran.

 
"El arte y la fe juntos rompen la superficie de las cosas y te hacen penetrar en la profundidad" dijo Ravasi para situar arte y fe como una apertura hacia lo absoluto.
 
Una vez terminada la presentación, se introdujo la emotiva interpretación musical (especialmente cuando se dirigió cantando al Cristo de Taüll) de diferentes canciones medievales a cargo de Lídia Pujol y Dani Espasa. Los primero ponentes fueron, Daniel Giralt-Miracle y Lluís Duch.
 
 
Del primero, cabe destacar la reivindicación de obras no explícitamente religiosas como la Rothko Chapel o el Espacio de Meditación de Antoni Tàpies entre otros, destacando que "estas obras no son específicamente arte sacro, pero apuntan a algo más allá, son capaces de hacernos descubrir el sentido de la vida". Del segundo, hay que destacar la extensa reflexión sobre el símbolo como "aquel artefacto que nos hace presente el ausente ", hasta el punto que "el hombre es un constante despido, donde la meta es el camino, una constante orientación". Tema que luego retomó en la segunda tanda de ponencias Rafael Argullol, desarrollando la constitución simbólica del hombre confesando que "tengo la idea de que nacemos con la mitad de la frase escrita y nos pasamos toda la vida buscando de escribir la otra mitad". La última ponencia, de Micol Forti, señaló el arte religioso como un ámbito de revelación y de diálogo entre Dios y el hombre.
 
 
La velada finalizó con un breve espacio de diálogo entre los diferentes ponentes dirigido por Esther Giménez-Salinas, que lanzó la pregunta sobre el peso de las ciencias humanas en la universidad en este contexto de crisis, donde parece más prioritario el pan que la palabra.