Voleu rebre les notícies?

Subscriviu-vos al butlletí gratuït

(Obispado de Urgell) El arzobispo de Urgell y copríncipe de Andorra, Joan-Enric Vives, ha inaugurado este viernes en Sant Julià de Lòria la novena edición de la Cátedra de Pensamiento Cristiano del Obispado de Urgell, convocada este año bajo el lema "Afrontar la diversidad: don y tarea ". El Conseller Major del Comú Lauredià, Carlos Álvarez Marfany, ha dado la bienvenida a los presentes, expresando el deseo de continuar la estrecha colaboración con la Cátedra iniciada por el Comú anterior.

A continuación, el arzobispo Joan-Enric Vives ha hecho una primera introducción al tema central de la jornada recordando que la Biblia habla en diferentes momentos de la realidad diversa de los seres humanos y pide al pueblo de Israel que reconozca como hermanos todos los demás pueblos que habitan la tierra, incluso aquellos que les son hostiles. "Dios manda que el extranjero sea respetado, porque todos hemos sido extranjeros en un momento u otro", dijo el arzobispo Vives, que también ha querido referirse al último documento del episcopado de Cataluña, "Al servicio del nuestro pueblo ", cuando habla de los flujos migratorios, para pedir que construyamos juntos las bases de una convivencia en armonía a partir del conocimiento recíproco y la comprensión de la realidad del otro.

Aquí se puede ver un vídeo de la jornada.

La primera ponencia de la sesión de la mañana ha ido a cargo del doctor Lluís Duch, monje de Montserrat y antropólogo, galardonado el año pasado con la Cruz de Sant Jordi, que ha hablado del "Diálogo entre culturas. Límites y posibilidades ". Partiendo de la constatación de la creciente globalización cultural de las últimas décadas, y de cómo este fenómeno obliga a pensar de nuevo el concepto de identidad y la relación entre identidad y cultura, el padre Duch concluye que, por la propia condición humana finita, "desde una perspectiva antropológica la realidad última del ser humano no se puede captar adecuadamente ni por medio de ningún particularismo social, político, religioso y económico ni tampoco con el concurso de un pretendido universalismo, el cual, paradójicamente, nunca podrá dejar de ser una forma bien concreta de particularismo, dado que nunca podrá eludir los beneficios y los límites de una articulación cultural concreta".

Ha cerrado la sesión de la mañana el escritor Vicenç Villatoro con una ponencia titulada "La plaza es de todos. Convivir en la diversidad". El Director del Instituto Ramon Llull de Barcelona ha desarrollado la idea de que "en las sociedades actuales, necesitamos más que nunca compartir unas reglas de juego que permitan la convivencia de todos y al mismo tiempo aceptar que habrá cosas no compartidas, visiones y actitudes y referencias diferentes. En una misma sociedad convivirán y tendrán que convivir personas, familias y comunidades con religiones diversas o con actitudes diversas ante el hecho religioso. Estas personas acudirán a la plaza pública, en el lugar donde se fijan las leyes y las normas de conducta, en el lugar de las cosas compartidas, con su propio bagaje y su propio punto de vista, por lo que es en esta plaza pública compartida donde se debe producir un diálogo sin imposiciones, respetuoso con el otro, organizado a través de criterios civiles y de normas consensuadas. La religión seguramente no podrá presidir la plaza pública y convertirse en la única norma de conducta universal. Pero las personas deben poder acceder a la plaza pública con sus convicciones religiosas, sin tener que esconderlas ni renunciar a ellas. No debemos fingir que todos somos lo mismo para poder convivir, pero tampoco debemos llegar al extremo de tener que romper la convivencia para poder seguir siendo diferentes".

La Cátedra de Pensamiento Cristiano ha continuado por la tarde con la intervención del doctor Francesc Torralba, sobre "Criterios éticos para vivir en la diversidad: dignidad, libertad y fraternidad". La ponencia de Francesc Torralba parte del principio que" la diversidad es positiva, embellece la realidad ", y por tanto hay que potenciarla a pesar de que pueda conllevar a veces problemas de convivencia entre personas que defienden sistemas de creencias distintos. Superar estos problemas implica identificar las condiciones de posibilidad mínimas para construir una convivencia pacífica y, al mismo tiempo, deconstruir los tópicos y prejuicios con que a menudo nos acercamos inicialmente al otro. "Los prejuicios acaban siendo mecanismos de aislamiento", dijo Torralba, que nos empobrecen tanto a escala social como a escala individual. Hay, pues, que identificar y reconocer de entrada los propios prejuicios para darse cuenta de que no tienen ningún fundamento científico sino que, al contrario,se basan en una inercia de irracionalidad que hay que romper. Debemos darnos cuenta, añade Torralba, que la relación con el otro es una experiencia aleccionadora porque nos abre un mundo nuevo, un sistema de creencias nuevo que nos permite ampliar la mente y nos ofrece la oportunidad de crecer, incluso en los casos en que esta relación nos puede violentar o asustar en un primer momento.

Entre los asistentes a la jornada había, entre otras autoridades, el Síndic General de Andorra, Vicenç Mateu, y el Embajador de España en el Principado de Andorra, Alberto Moreno, además de los vicarios generales de Urgell y los más de ciento veinte inscritos en el seminario de este año.