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En un nota afirman que "podremos superar esta crisis tan dura" y señalan "los errores cometidos estos últimos años"

(Jordi Llisterri-CR) Una crisis de "dimensiones extraordinarias" que sufren de forma dramática "personas y familias, trabajadores, pequeños y medianos empresarios, autónomos y funcionarios", los  ajustes que afectan sanidad, educación y servicios sociales y, además, en Catalunya "un sistema de financiación que hace muy difícil la reactivación del país". Todo ello lleva a un "desencanto hacia la acción política y financiera, el rechazo ante la dudosa moralidad de algunas personas e instituciones, y un angustioso pésimismo sobre el posible resurgimiento de la situación". Este es el diagnóstico de los obispos catalanes ante la situación económica y las consecuencias de la crisis que recogen en una nota conjunta publicada este lunes.

Pero en este contexto, en la nota, los obispos catalanes se muestran "convencidos de la capacidad de nuestro pueblo" y "así como en otros momentos históricos difíciles, nuestro país ha  sabido enderezarse con nueva fortaleza, también ahora podremos salir adelante ". Los obispos lo ven posible "si mantenemos la confianza en nosotros mismos, si fortalecemos nuestra tradicional laboriosidad y espíritu de sacrificio, si los dirigentes saben conducirnos poniendo como prioritario el bien común, y si todos nos ayudamos y buscamos la verdadera solidaridad entre los pueblos de Europa y del mundo, iluminados por el Evangelio que siempre nos llama a la conversión".

"Podremos superar esta crisis tan dura" dicen. Y eso se concreta en la demanda de hacerlo "juntos y con el esfuerzo de todos, con la voluntad de acuerdo y de colaboración de los partidos políticos, los sindicatos y de las patronales " y de "volver a los valores auténticos, los que no se marchitan, y un estilo de vida personal y familiar, institucional y eclesial, austero, generoso y responsable, sin dejar la solidaridad hacia los que tienen menos o tienen que soportar más cargas ".

En este ámbito señalan los obispos: "queremos colaborar a mantener la esperanza, y la pedimos a Dios" y que "solamente una fe que se traduce en caridad hacia el prójimo se convierte en creíble y convincente". Aunque recuerdan que la Iglesia no tiene fórmulas económicas concretas, proponen la Doctrina Social de la Iglesia como "orientaciones válidas para la construcción de una sociedad justa, libre y solidaria, especialmente si las ofrecemos en diálogo con todos aquellos que se preocupan seriamente por la persona humana y su mundo ".

Los obispos catalanes también piden "analizar los errores cometidos estos últimos años, para no volver a caer más en ellos" y se plantean la necesidad de "pedir responsabilidades, especialmente, a aquellos que han provocado desórdenes financieros y especulación. La sociedad, si quiere ser justa, debe poner las medidas necesarias para que los capitales tomen también responsabilidades en orden al bien común y al justo reparto de los beneficios. "

Aquí podéis leer el texto completo de la nota, que también ofrece y destaca el trabajo de Cáritas y de las entidades sociales vinculadas a las diócesis, movimientos y órdenes religiosas.

Esta nota se aprobó en la reunión que tuvieron los obispos de Cataluña la semana pasada en la Vall d'Aran. En la misma reunión, la 203 que celebra la Conferencia Episcopal Tarraconense desde 1969, también han tratado otros temas de actualidad. Apoyaron la declaración del obispo de Sant Feliu de Llobregat que cuestiona el proyecto de Eurovegas .

Asimismo, a raíz de los incendios sufridos en el Alt Empordà, se adhirieron  a la llamada que desde las instituciones se hace, pidiendo precaución y prevención ante el alto riesgo de incendios en nuestros bosques, y a la promoción y respeto del medio ambiente". También se adhirieron al comunicado de la Presidencia del Consejo de Conferencias Episcopales de Europa sobre Siria.

En el ámbito eclesial se habló de próximo eventos como el Encuentro de Voluntarios de Cáritas Catalunya en la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona del próximo 20 de octubre o de un encuentro de los presbíteros y diáconos de las diez diócesis con sede en Cataluña que se hará concidiendo con el Año de la Fe.