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(Jordi Llisterri - CR) Este viernes ha fallecido en Milán el cardenal Carlo Maria Martini. Tenía 85 años y en los últimos meses se habían agravado las consecuencias del parkinson que padecía. El cardenal jesuita se había convertido en un icono de los sectores renovadores de la Iglesia y había sido considerado uno de los candidatos a suceder a Juan Pablo II.

El sábado se instala la capilla ardiente en el Duomo de Milán y el lunes se celebrará el funeral a les doce del mediodía. Aquí se puede leer un testimonio del jesuita Oriol Tuñí sobre el cardenal Martini. Y aquí se puede leer la última entrevista publicada postumamente.

El cardenal Carlo Maria Martini (Turín, 1927) entró en la Compañía de Jesús con 17 años. Antes de ser nombrado arzobispo de Milán por Juan Pablo II en 1979, había sido rector del Pontificio Instituto Bíblico (Biblicum) de Roma, y ​​Pablo VI lo había escogido rector de la Pontificia Universidad Gregoriana y lo había invitado predicar ejercicios espirituales en el Vaticano.

Cardenal desde 1983, el pontificado en Milán (la diócesis más grande de Europa) se distingue por el reconocimiento social y como intelectual, especialmente en el diálogo con los no creyentes. Desde esta tribuna comenzó a ser escuchado como un referente del mundo católico. En Cataluña tuvo un fuerte impacto el libro En qué creen los que no creen, una conversación con Umberto Eco publicada en 1998.

Sus conocimientos bíblicos y su habilidad comunicativa lo convirtieron en un autor de referencia en este ámbito. También se distinguió por abrir interrogantes sobre los temas más controvertidos de la doctrina católica. Fue presidente del Consejo de Conferencias Episcopales de Europeas.

Su discurso lo situó mediáticamente, muchas veces, como un contrapunto al pontificado de Juan Pablo II y como un posible sucesor. En 2005, cuando fue elegido Benedicto XVI, su delicada salud ya lo descartaba como nuevo papa. El 2010 promovió el portal de internet www.vivailconcilio.it para dar conocer el Vaticano II entre las nuevas generaciones.

Cuando se jubiló en 2002 decidió ir a Tierra Santa para profundizar sus estudios bíblicos. En 2008 regresó a su diócesis afectado por el parkinson. Desde entonces se fueron reduciendo sus apariciones públicas. Uno de los últimos actos públicos fue el encuentro con Benedicto XVI, este mes de junio, coincidiendo con la visita del Papa a Milán.

En 2010 la Generalitat de Catalunya lo reconoció con el primer memorial Cassià Just. Aunque no pudo recoger el premio, envió un texto en el que explicaba que "las circunstancias de la vida han hecho que me encontrara en un lugar de puente entre la comunidad eclesial y la sociedad laica. Quizás de una manera similar a la que le tocó vivir al Abad Cassià Just. Me complace hermanarme con él mediante este memorial. Esta ha sido mi función en los casi treinta últimos años".

Entrevista del 1988:

Entrevista del 2010: