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(Arzobispado de Tarragona) Después de dos años, la Catedral de Tarragona ha abierto de nuevo sus puertas al terminar las obras de restauración que se han centrado en la limpieza de los paramentos y elementos arquitectónicos del interior de las tres naves y el transepto de la Catedral, proyecto perteneciente a la Cuarta Fase del Plan Director de la Catedral de Tarragona y subvencionado por el Ministerio de Cultura. La novedad artística más notable, al sacar la capa de pintura grisácea y el encintado de sillares figurados llevados a cabo en el año 1774, ha sido la aparición de diferentes policromías.
 
El acto de inauguración, que tuvo lugar el jueves día 13 de septiembre, se inició con la celebración de una Eucaristía en la nave central de la Catedral presidida por el arzobispo Jaume Pujol y concelebrada por numerosos sacerdotes de la archidiócesis entre los que se encontraban los canónigos del Capítulo de la Catedral, organizadores del acto. El Coro y la Orquesta de los Amigos de la Catedral interpretaron los cantos de la celebración.
 
La inauguración contó con la presencia del alcalde de Tarragona, Josep Félix Ballesteros; el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz; el director general de Bellas Artes y Bienes Culturales del Ministerio de Cultura, Jesús Prieto de Pedro; la delegada del Gobierno español en Cataluña, María de los Llanos de Luna; el presidente de la Diputación de Tarragona, Josep Poblet; el Delegado del Gobierno de la Generalitat en Tarragona, Joaquim Nin y una amplia representación del mundo civil, militar, académico y social del territorio.
 
Acto institucional
 
Al terminar la celebración de la Eucaristía tuvo lugar el acto institucional de inauguración. En primer lugar, el decano-presidente del Capítulo de la Catedral, Miquel Barbarà, dio la bienvenida a todos los invitados a la fiesta de inauguración haciendo un especial agradecimiento a todas las personas que han hecho posible la restauración. El siguiente turno de palabra fue para el ministro del Interior que destacó que la Catedral es el reflejo de un pueblo y elemento conformador de su propia identidad cultural como elemento patrimonial. Un elemento que no es estático sino dinámico como la misma sociedad. «Las piedras siguen vivas como la fe de los que la están construyendo", finalizó.
El arzobispo mostró una gran satisfacción al ver restaurado el interior de la Catedral. «Doy gracias al Señor y también al esfuerzo que han hecho el Capítulo y el Ministerio de Cultura en todo este proyecto y, también ruego para que se pueda llevar a cabo la quinta y última fase, con la restauración de la capilla de Santa Tecla, el claustro y Santa Tecla la Vieja; de esta forma se terminan las reformas de la Catedral.» Jaume Pujol también anunció que en pocos días se instalaría el órgano.
 

Un gran patrimonio artístico y cultural

 
La Catedral de Tarragona conserva un gran patrimonio artístico y cultural, testimonio de las diferentes épocas y sucesos que se han ido sucediendo hasta nuestros días. La novedad artística más notable, fruto de esta fase de restauración, ha sido la aparición de diferentes policromías explicadas, con el apoyo de una proyección, por Antonio P. Martínez Subias, canónigo responsable del Patrimonio Artístico y Documental de la Catedral. «Las policromías, predominando el recurso sobre fondo negro para generar matices y contrastes de colores, podrían datarse del siglo XIV, las más antiguas, y las más recientes hacia comienzos del siglo XVI», explicó.
 
Según el P. Antonio P. Martínez, el conjunto iconográfico mejor conservado lo conforma la constelación de esculturas exentas y relieves que ornamentan la capilla de Santa María de los Sastres, construida bajo el patrocinio del arzobispo Pedro de Clasquerí (1358-1380), las tres arquivoltas que se encuentran en la nave central más las bóvedas de las capillas del Cristo de la Salud y del Rosario, y las decoraciones del presbiterio, espectaculares tanto por su tamaño como por su estado de conservación, que son unos tejidos figurados que ornamentan los muros laterales cercanos al retablo mayor de la Catedral. «El conjunto de las policromías descubiertas en las bóvedas, columnas y paramentos evidencia que el interior de esta catedral estuvo abundantemente ornamentado siguiendo la tradición iniciada por las antiguas culturas de Egipto, Persia o Mesopotamia, y que ha llegado hasta nosotros a través de Grecia y Roma», concluyó.