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(Jordi Llisterri-CR) No ir a buscar la confrontación directa con la Conferencia Episcopal Española, ni hacer una valoración moral del independentismo, pero recordar lo que siempre han dicho. Esta ha sido la opción de los obispos catalanes tras la publicación del documento de la Conferencia Episcopal Española que este jueves afirmaba que "propuestas políticas encaminadas a la desintegración unilateral de esta unidad nos causan una gran inquietud".

Este viernes, tras la reunión ordinaria de la Conferencia Episcopal Tarraconense programada desde hacía meses, los obispos catalanes han publicado la nota que presentan habitualmente antes de unas elecciones catalanas. Convocatoria que llega en un "momento particularmente delicado, sobre todo, por la situación de crisis económica grave que atraviesa nuestra sociedad, y también para la trascendencia de las opciones políticas para el futuro", según los obispos.

En este último punto, se remiten literalmente a la pastoral publicada hace un año donde ya hablaban de los "nuevos retos y aspiraciones, que afectan a la forma política concreta en la que el pueblo de Cataluña debe articularse y cómo se quiere relacionar con los demás pueblos hermanos de España, en el contexto europeo actual". En este contexto consideran que "no nos corresponde a nosotros optar por una determinada propuesta a estos nuevos retos, pero defendemos la legitimidad moral de todas las opciones políticas que se basen en el respeto de la dignidad inalienable de las personas y de los pueblos y que busquen con paciencia la paz y la justicia ". Asi, la paz y la justicia es la única limitación que ponen al encaje político y a la relación entre Catalunya y España por la que opten los cristianos.

Dentro de la misma nota de este viernes, en vistas a la valoración del voto, enumeran "los principios éticos fundamentales" que contempla el pensamiento social de la Iglesia, entre los que incluye "el valor de la democracia, el diálogo y la voluntad de acuerdo, como formas de resolución de conflictos" y" la defensa de los derechos de las personas y de los pueblos, y el respeto a las minorías, como base irrenunciable de cualquier construcción política". También destacan el "rechazo de toda actitud dirigida a atizar la división social o la violencia" e insisten en "la promoción de la paz y la fraternidad entre los hombres y los pueblos".

Entre los criterios que deben orientar las opciones políticas de los católicos también incluyen, como han hecho habitualmente ante unas elecciones, "la dignidad de toda vida humana, desde la concepción a su muerte natural; (...) el deber de todos, especialmente los gobernantes, de favorecer siempre el bien común como objetivo prioritario; la importancia de la justicia distributiva y de la justicia social para regular la economía de mercado; la atención solidaria a los más vulnerables".

Así, no hay ningún cambio de escenario ante la situación política actual de Cataluña. La Conferencia Episcopal Española insiste en el documento aprobado en 2006 decantándose por la unidad de España, a pesar de recoger en las votaciones algunos votos discordantes procedentes principalmente de Cataluña. Y los obispos catalanes han refrendado la legitimidad de cualquier configuración jurídica que se establezca en la relación entre Catalunya y España, con una declaración con el acuerdo unánime de todos los obispos. Así lo hicieron el año pasado cuando afirmaron de nuevo el reconocimiento de la identidad nacional de Cataluña que proclamaba el documento Raíces Cristianas de Cataluña hace 25 años.

Este es el texto de la nota de la Conferencia Episcopal Tarraconse.

Los Obispos de Cataluña reunidos en Barcelona en sesión ordinaria de la Conferencia Episcopal Tarraconense han emitido una NOTA ante las Elecciones convocadas al Parlamento de Cataluña para el próximo 25 de noviembre, que ha sido aprobada por unanimidad.

El texto de la NOTA es el siguiente:

NOTA DE LOS OBISPOS DE CATALUÑA ANTE LAS ELECCIONES AL PARLAMENTO

El Pueblo de Cataluña ha sido convocado a elegir a sus representantes en el Parlamento. Esta convocatoria de elecciones democráticas se hace en un momento particularmente delicado, sobre todo, por la situación de crisis económica grave que atraviesa nuestra sociedad, y también por la trascendencia de las opciones políticas para el futuro.

La Iglesia quiere continuar sirviendo a la sociedad catalana, como ha hecho a lo largo de los siglos, reconociendo los cambios profundos, sociales y culturales que se han producido en los últimos años y también los que se están produciendo en estos últimos meses. Lo hace teniendo presente aquellas palabras emblemáticas con las que se iniciaba la Constitución Gaudium et Spes  del Concilio Vaticano II, de cuyo inicio celebramos el 50º. aniversario: «Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón.» (G.S. nº1).

De acuerdo con este espíritu, los Obispos de la Conferencia Episcopal Tarraconense queremos recordar a todos los católicos y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que viven y trabajan en Cataluña, la necesidad de respetar en todo momento los principios éticos fundamentales, que han sido expresados ​​por el pensamiento social de la Iglesia: la dignidad de toda vida humana, desde la concepción a su muerte natural; el valor de la democracia, el diálogo y la voluntad de acuerdo, como formas de resolución de conflictos; el deber de todos, especialmente los gobernantes, de favorecer siempre el bien común como objetivo prioritario; la importancia de la justicia distributiva y de la justicia social para regular la economía de mercado; la atención solidaria a los más vulnerables; la defensa de los derechos de las personas y de los pueblos, y el respeto a las minorías, como base irrenunciable de cualquier construcción política; el rechazo de toda actitud dirigida a atizar la división social o la violencia; la promoción de la paz y la fraternidad entre los hombres y los pueblos.

En un régimen democrático, cada ciudadano debe poder manifestar las propias convicciones y hacer camino con los otros, pensando que «una sociedad que, en todos sus niveles, quiere positivamente estar al servicio del ser humano es la que se propone como meta prioritaria el bien común, en tanto que bien de todos los hombres y de todo el hombre» (Compendio Doctrina Social de la Iglesia nº 165).

También queremos subrayar que las elecciones democráticas exigen el derecho y el deber de ejercer el propio voto, con libertad y responsabilidad. Estos requisitos se cumplen sólo si los ciudadanos, además de disfrutar de las condiciones externas que aseguren la ausencia de coacción, también reciben una información verídica y completa de las diferentes opciones políticas, de manera que puedan hacerse un juicio responsable en el momento de decidir su voto. Como ya decíamos hace un año, «Hoy se han manifestado nuevos retos y aspiraciones, que afectan a la forma política concreta en la que el pueblo de Cataluña debe articularse y cómo se quiere relacionar con los demás pueblos hermanos de España, en el contexto europeo actual. Como pastores de la Iglesia, no nos corresponde a nosotros optar por una determinada propuesta a estos nuevos retos, pero defendemos la legitimidad moral de todas las opciones políticas que se basen en el respeto de la dignidad inalienable de las personas y de los pueblos y que busquen con paciencia la paz y la justicia. Y animamos el camino del diálogo y el entendimiento entre todas las partes interesadas para conseguir soluciones justas y estables, que fomenten la solidaridad y la fraternidad.El futuro de la sociedad catalana está íntimamente vinculado a su capacidad para integrar la diversidad que la configura» (Al servicio de nuestro pueblo, 2011, nº 5).

Finalmente, hay que tener presente el deber de los ciudadanos de participar activamente en las elecciones legítimas, como miembros responsables de la sociedad, y así mismo exhortamos a todos los cristianos que intensifiquen su oración para pedir que los futuros acontecimientos políticos favorezcan el bien común, la verdad, la justicia y la paz.

Barcelona, ​​5 de octubre de 2012