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(CR) El 11 de octubre de 1962 Juan XXIII abría el concilio que cambió la Iglesia. La Iglesia como pueblo de Dios, la centralidad en el Evangelio y en Jesucristo, la libertad religiosa, el diálogo con la modernidad, son algunos de los aspectos que asumió el Vaticano II como sustanciales para la vida de la Iglesia.

50 años después tenemos la suerte de disponer de testigos que vivieron en primera persona aquel momento. Este miércoles, en la Facultat de Teologia de Catalunya, se hizo un reconocimiento a dos de los teólogos que más contribuyeron a que el Vaticano II llegara a Cataluña. Desde la teología Josep Maria Rovira Belloso ha hecho las lecturas del Concilio Vaticano más extendidas en nuestro país, enlazándolas después con el Concilio Provincial Tarraconense. Y José Perarnau es uno de los pocos catalanes que asistieron a las cuatro sesiones que se hicieron Roma hasta diciembre de 1965 y uno de los principales traductores de los textos del Vaticano II al catalán. En el acto les acompañaron el arzobispo Joan-Enric Vives y el obispo Sebastià Taltavull.

Este es el testimonio de dos personas que vivieron el concilio. Con el resumen de este acto, iniciamos la recopilación de varios testimonios de catalanes que vivieron el tiempo del Concilio que podréis ver en CatalunyaReligió.cat durante las próximas semanas. ¡Viva el Concilio!