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(Jordi Llisterri-CR). Austeridad. Esta es la política económica del arzobispado de Barcelona según ha explicado el delegado de economía, Antoni Matabosch. Este jueves ha presentado los datos del arzobispado de Barcelona en una rueda de prensa coincidiendo con la Jornada de Germanor (Día de la Iglesia Diocesana) que se celebra este domingo y que cada año es una llamada a ayudar al sostenimiento económico de la Iglesia.

Los datos económicos del arzobispado son similares a los del año pasado y como los últimos siete años logran equilibrar los ingresos y los gastos: 15,6 millones de euros. Antoni Matabosch ha destacado que "no podemos hacer gastos extraordinarios" y como ejemplo ha explicado que "hace dos años que el sueldo de los curas está congelado". Actualmente, un sacerdote a dedicación completa cobra 923 euros al mes en doce mensualidades.

La austeridad también se centra en no hacer parroquias nuevas que otros años se habían financiado con permutas inmobiliarias. También se intenta sacar rendimiento a unos sesenta inmuebles no parroquiales, aunque algunos están cedidos a entidades sociales, con alquileres reducidos o necesitan inversiones para poder ser rentables. Asimismo, los templos y locales de las 208 parroquias del arzobispado "sí que cuesta dinero mantenerlos".

Matabosch ha añadido queel patrimonio histórico también "cuesta mucho dinero". Actualmente, están en marcha obras de rehabilitación en Sant Just i Pastor, Santa Maria del Mar, Sant Pere de les Puel·les, La Mercè, Sant Pau del Camp y Santa Maria de Mataró. Asimismo, en la Catedral la rehabilitación de los últimos años ha costado once millones de euros. Aunque la rehabilitación de este patrImón histórico cuenta con subvenciones públicas, el arzobispado también tiene que añadir dinero. Algunos de estos templos históricos se están planteando cobrar entrada a los turistas fuera de los horarios de culto para conseguir nuevos recursos para el mantenimiento de los edificios.

El arzobispado también ha notado una bajada en los ingresos provenientes de las parroquias de barrios más populares, pero dicen que han sido compensados ​​por otras parroquias que aportan más a la economía diocesana.

En la rueda de prensa y en el material promocional de la colecta de Germanor también se destaca la actividad social que llevan a cabo las parroquias y cómo se ha multiplicado con la crisis. Por ejemplo, el año pasado las parroquias del arzobispado de Barcelona entregaron alimentos y ropa a 195.723 personas.

En este sentido, el cardenal Lluís Martínez Sistach interroga en la carta dominical de este domingo: "¿Qué sería de nuestras ciudades y pueblos sin el trabajo de los cristianos de las parroquias, los religiosos y religiosas y de otras instituciones eclesiales? Y esto en el campo de la espiritualidad, de la atención a los enfermos y los ancianos, los pobres y marginados, en el campo de la enseñanza y de la cultura, etcétera. Serían unas ciudades y unos pueblos muy pobres y carentes de muchos servicios que presta la Iglesia". Por ello, concluye que "la Iglesia católica contribuye eficazmente a crear una sociedad mejor ".