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(David Casals/CR) El Adviento es un tiempo litúrgico anual que ayuda a las comunidades cristianas, a los creyentes y a las familias a preparar la Navidad. Uno de los elementos que tiene más simbolismo, y que utilizan comunidades cristianas de distintas tradiciones, es la Corona de Adviento. Se enciende una vela cada semana a partir del cuarto domingo antes de Navidad, utilizando el simbolismo de los colores, velas y también lecturas de la Bíblia que permiten afrontar esta 'cuenta atrás' para el 25 de Diciembre.

En el resto de Europa es muy frecuente que haya velas en las iglesias protestantes. Aquí no son habituales, fruto que durante muchos años, había "cierto miedo a todo lo que parecía católico", explica en declaraciones a Catalunya Religió el pastor Jonatán Navarro, de la Iglesia Evangélica de Cataluña, una de las denominaciones protestantes que agrupa a metodistas y presbiterianos.

El protestantismo se caracteriza por la ausencia de jerarquías piramidales, a diferencia de otras tradiciones cristianas, y por eso cada comunidad puede hacer la Corona de Adviento de manera diferente. "Algunas lo harán con velas del mismo color, otras no lo harán", pero sí que en los últimos años ha habido la tendencia de establecer esta tradición, de origen alemán.

Hay dudas entre los historiadores sobre cuándo se empieza a utilizar la Corona en las iglesias alemanas. En cualquier caso, es fundamental la contribución que hace el pastor luterano germano Johann Hinrich Wichern (1808-1881), pionero en el trabajo misionero entre los más pobres de las ciudades. En 1839, en la escuela que él había fundado, decidió poner velas en una antigua rueda de madera para simbolizar la cuenta atrás para Navidad, con 19 velas pequeñas y cinco grandes, para los cuatro domingos anteriores al Adviento y la última el día de Navidad.

Elementos simbólicos

La corona quiere representar la eternidad y la fidelidad del amor de Dios, y sus ramas verdes, el mensaje de esperanza para toda la creación. Se pueden utilidar sólo velas blancas (pureza), rojas (amor) o moradas (penitencia y conversión).

Sin embargo, se pueden hacer varias combinaciones con diferentes colores, explica Navarro. Por ejemplo, una consiste en tres velas moradas, una rosa (Cristo como 'Rosa de Sarón", recordando un versículo del Cantar de los Cantares) y una blanca (Cristo como' Luz del Mundo', recordando Juan 8,12).

Otra combinación es utilizar una vela morada (conversión), una verde (esperanza), una blanca (pureza) y una roja (amor). Cada una se enciende en un momento especial de la liturgia dominical, como el inicio del culto, y una de las pautas tradicionales es la siguiente:

1. Primer Domingo de Adviento. Amor.
Se simboliza el amor de Dios, a través de Jesucristo: "Y la esperanza no engaña, porque Dios, dándonos el Espíritu Santo, ha derramado su amor en nuestros corazones", dice el versículo 5 del capítulo 5 de la carta a los Romanos. Otras lecturas recomendadas son 1 Juan 4, 21; Lucas 1,26-38 y Lucas 2,8-19.

2. Segundo Domingo de Adviento. Paz.
Para recordar la paz, se puede leer una de las citas más emblemáticas de Jesús: "Os dejo la paz, os doy mi paz. Yo os doy la paz que el mundo no da. Que vuestro corazón no se agobie y no tema" (Juan 14,27). Otras lecturas bíblicas pueden ser Mateo 1,18-25 y Lucas 2,1-5.

3. Tercer domingo de Adviento. Gozo.
La alegría que lleva a los creyetes el mensaje de Jesús y su nacimiento se puede recordar con varias lecturas. Entre ellas, Juan 16,20: "Vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría". También se puede leer elvCantar de los Cantares 2,1; Lucas 2,8-14, Isaías 52,7-10 y Lucas 2,10.

4. Cuarto domingo de Adviento. Esperanza.
El adviento es tiempo de esperanza, esperanza en el recuerdo del nacimiento del Altísimo que guía este periodo. Otras lecturas son Romanos 5,2 y Tito 2,13.

Igualmente, a lo largo del Adviento, a la hora de rezar oraciones y devociones, ya sean individuales o de forma comunitaria, hay muchísimas lecturas del Antiguo y el Nuevo Testamento que pueden ser de gran utilidad. Dos ejemplos. Primero, Isaías, cuyas profecías, según los cristianos, se ven materializadas en el nacimiento de Jesús: "El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz; una luz brilló para quienes vivían en el país tenebroso (Isaías 9,1). Otra recomendación es el inicio del Evangelio de Juan: "La Palabra era la luz verdadera, el que viene al mundo e ilumina a todos los hombres.

En cualquier caso, el calendario de las diferentes tradiciones religiosas permite que, muy a menudo, coincida en el tiempo Navidad, tradición vinculada a la Luz y al Solsticio de Invierno, con una tradición judía también relacionada con la Luz: Januká.