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(Jordi Llisterri-CR) "Las piedras han hablado clamorosamente". Así ha resumido el rector de la Basìlica de los Santos Justo y Pastor, Armand Puig, el hallazgo arqueológico que permite afirmar que esta iglesia fue sede episcopal de Barcelona alrededor del siglo VI.

Los restos de una piscina bautismal -concretamente uno de sus ángulos-, localizada en las excavaciones arqueológicas que se hacen en la sacristía, permiten asegurar que la Basílica de los Santos Justo y Pastor fue la sede episcopal católica de Barcelona durante el dominio arriano de los visigodos antes de su conversión al catolicismo. En aquella época, las pilas bautismales sólo se encontraban en las sedes episcopales, ya que sólo los obispos bautizaban, una vez al año, y no en todas las parroquias como se hace ahora.

El hallazgo, fruto de las excavaciones y la investigación dirigida por Julia Beltrán, ha sido presentado este martes con la presencia de Jaume Ciurana, teniente de alcalde de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, ​​institución que financia el proyecto.

De hecho, ya se sabía que tras la llegada de los visigodos en el año 415, Barcelona pasó a tener dos sedes episcopales, la católica y la arriana. Era una práctica común en muchas ciudades europeas hasta que los visigodos se convirtieron al catolicismo y abandonaron la negación de la divinidad de Cristo el 589. Como en otras ciudad, el núcleo episcopal -que en Barcelona siempre ha sido alrededor de la actual ubicación de la catedral- fue ocupado por los obispos arrianos. Así, la comunidad católica se tuvo que desplazar a una nueva localización que se suponía cerca del antiguo foro romano, la actual plaza Sant Jaume.

También se sabía que esta dualidad de comunidades cristianas se había desarrollado en un clima de convivencia, ya que a pesar del dominio de los gobernantes arrianos, los católicos podrían construir templos y practicar su culto. Está documentado un concilio católico en época arriana celebrado en Sants Just i Pastor el 540 con la presencia de los obispos de Tarragona, Barcelona, ​​Empúries, Lleida, Girona, Tortosa y Zaragoza. En cambio, otro concilio de la Tarraconense posterior, del 599, ya se celebró en la sede actual de la Catedral, que volvía a ocupar el obispo católico.

Pero ahora, con el hallazgo del baptisterio, se ha documentado arqueológicamente esta duplicidad de sedes episcopales en Barcelona que duró más de un siglo. "Ahora todo encaja", explicó Júlia Beltrán.

Recordando que sólo en Ravena están localizadas arqueológicamente las dos sedes episcopales, Armand Puig ha añadido que "tener un baptisterio del siglo VI en casa no pasa todos los días" y que esto muestra la gran vitalidad de las comunidades cristianas de aquel tiempo teniendo en cuenta las reducidas dimensiones de la ciudad.

El estudio arqueológico del subsuelo de la Basílica de los Santos Justo y Pastor todavía está en una fase muy inicial y habrá que ver qué descubrimientos se van produciendo para decidir una posible musealización de los restos que sea complatible con el actual culto de la Iglesia. En todo caso, los trabajos iniciados hace un año permiten afirmar esta localización como uno de los primeros y principales puntos de Barcelona con presencia cristiana.

En este dossier se puede ampliar la información sobre el allazgo arqueológico.