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A raíz del debate sobre el papel que tuvieron las monjas durante la ceremonia del domingo de Dedicación de la Sagrada Familia -limpiando el altar y el suelo delante de todos los hombres que tenían el protagonismo de la celebración-, la abadesa del monasterio benedictino de Sant Pere de les Puel·les, Gertrudis Nin, junto con su comunidad nos han hecho llegar esta carta.

(Gertrudis Nin) Todavía nos resuena por dentro toda la fiesta de la Dedicación de la Sagrada Familia, en la que TV3 estuvo a la altura del evento.

Mencionó que éramos nosotras quienes vestíamos el altar, porque habíamos confeccionado el mantel. Aprovechamos para decir que no éramos nosotras.

Sí que hicimos el mantel y otras piezas, así como el cojín de la sede papal. También pintamos un cirio muy pequeño, que tuvo el honor de ser el primer encendido en el templo de la Sagrada Familia.

Nosotras, sin embargo, no somos monjas de clausura. La vida monástica no tiene nada que ver con la clausura, nació muchos siglos antes de que ésta se implantara. Por eso lamentamos algunos comentarios hechos en la retransmisión en este sentido.

Sin embargo, en pleno siglo XXI, sigue el interrogante sobre el papel de la mujer en la Iglesia. Se hizo patente en la celebración y nos han llegado tantos comentarios que nos hemos sentido movidas a escribir estas líneas a los medios de comunicación.

Hay que encontrar el lugar de la mujer en la Iglesia. Para ello es necesario establecer un diálogo. El domingo se desaprovechó una ocasión única.