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La Basílica de la Sagrada Familia no para de recibir elogios desde el Vaticano. Esta vez han venido de la mano del presidente del nuevo Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización. En una entrevista en la edición de este miércoles del Osservatore Romano, el arzobispo Rino Fisichella explica que la Sagrada Familia de Gaudí será el emblema que represente a este Consejo.

Fisichella justifica esta "imagen simbólica" de la actividad del nuevo dicasterio porque es un templo que "se encuentra en el corazón de la ciudad secularizada y quiere mostrar un mensaje muy concreto. Es una invitación a utilizar un nuevo lenguaje para llenar el enorme espacio que, sin la Iglesia, se mantendría como un vacío en el corazón de la ciudad ". El arzobispo señala que el lenguaje de la nueva evangelización, como el de la Sagrada Familia, "debe ser un lenguaje que tenga continuidad con todos los que vinieron antes de nosotros, que constituye el rico patrimonio de nuestra fe. La Sagrada Familia es, en realidad, una catedral moderna. Pero todo el mundo la reconoce como una iglesia ya que ha conservado las características esenciales que durante casi dos mil años se encuentran expresadas en el arte sagrado. "

Finalmente, Fisichella afirma que "una ciudad sin el signo de la presencia de los que anuncian el Evangelio, invitando a la gente a no aferrarse a la dimensión horizontal de la existencia, sino a levantar hacia arriba la mirada, es una ciudad que tiene un hueco profundo en su interior. Porque no se abre a la esperanza. No queremos que nuestros contemporáneos sientan ese vacío. Por eso creemos que no debe faltar nunca quien anuncie al hombre el sentido profundo de la vida, dando testimonio de la noticia de Jesucristo. "

En la misma entrevista el arzobispo Fisichella presenta el trabajo del nuevo dicasterio creado el pasado 28 de junio para evangelizar a los países de tradición católica pero que reflejan una "progresiva secularización de la sociedad". Es un trabajo que sitúa en estrecha colaboración con las conferencias episcopales y enfocado a la preparación del Sínodo de Obispos de 2012 sobre la nueva Evangelización.

El dicasterio se propone "volver a presentar el Evangelio a los que tienen fe", proponiendo un nuevo espíritu misionero ante la "indiferencia de muchas personas bautizadas que hoy han perdido la fe". Fisichella explica que ya existen muchos movimientos de laicos con esta finalidad y que está contemplado en la mayoría de planes pastorales pero que "todo esto es muy fragmentado". Su objetivo es "superar la fragmentación y fomentar la unidad".

El presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización se muestra "muy preocupado" por el "dramático crecimiento de la cristianofobia" y afirma la necesidad de "hacer más presente y reconocer la misión de la Iglesia como lo que es realmente y no como a menudo se presenta de manera distorsionada".