Ha muerto el padre Joan Soler este viernes, sacerdote barcelonés recordado sobre todo por su compromiso social durante los últimos años de la dictadura franquista. Su nombre saltó a la opinión pública el 9 de noviembre de 1975, cuando fue detenido mientras oficiaba una boda. Las autoridades militares lo acusaban de haber dado refugio a fugitivos de ETA en la parroquia, en un contexto marcado por la represión política de los últimos meses del franquismo.
Soler fue párroco de la parroquia de Santa María del Taulat, en el barrio del Poblenou de Barcelona. Desde esta parroquia desplegó una intensa actividad pastoral y social, muy vinculada al barrio y a su realidad obrera.
Su nombre saltó a la opinión pública el 9 de noviembre de 1975, cuando fue detenido mientras oficiaba una boda. Las autoridades militares lo acusaban de haber dado refugio a fugitivos de ETA en la parroquia, en un contexto marcado por la represión política de los últimos meses del franquismo.
Aquel episodio lo llevó a la prisión Modelo y lo convirtió en el único sacerdote incomunicado en la cárcel en Cataluña en ese momento. El caso se relacionó con el llamado caso Huertas, que también implicó al periodista Josep Maria Huertas Claveria y que se convirtió en un símbolo de la represión contra el periodismo y las libertades durante la dictadura.
Con los años, Soler explicó que en ese momento lo que lo había movido era una convicción moral: en plena dictadura, muchos consideraban que los acusados políticos no podían esperar juicios justos. Por eso, como otros sacerdotes comprometidos con los derechos humanos, optó por abrir las puertas de la parroquia a personas perseguidas.
Más allá de aquel episodio, el padre Joan Soler también participó en iniciativas culturales y de barrio. Durante un tiempo fue codirector de la revista Quatre Cantons, vinculada al Poblenou, que se publicaba bajo el auspicio eclesiástico para poder esquivar las limitaciones de la censura franquista.