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(Laura Mor –CR) “Necesitamos reconocernos hoy avergonzados, afligidos y arrepentidos porque la duda planea sobre nuestro, porque quizás no hemos hecho el bien que queremos sino el mal que no quisiéramos haber hecho”. Así se ha expresado el abad, Octavi Vilà, en la misa conventual de este domingo en relación al presunto abuso a una menor que afecta a un monje de la comunidad cisterciense. El caso lo hizo público el mismo monasterio este jueves en un comunicado y actualmente está en proceso de investigación, por vía civil y canónica.

El abad ha pronunciado una homilía serena en la que ha reiterado su apertura a colaborar en el esclarecimiento de los hechos. Asimismo, ha hecho una intervención basada en los mandamientoas y en la vivencia cristiana. “La Palabra de Dios salva; no nos podemos limitar a predicarla; hay que practicarla”, dijo al abrir la reflexión.

Sin olvidar la presunción de inocencia del religioso afectado, Octavi Vilà ha reconocido que “todos tenemos algo que curar, todos debemos nacer de nuevo, todos nos debemos purificar con honestidad de las malas acciones”. Dijo también que sin esta curación el testimonio de amor de los cristianos y el hecho comunitario monástico “es pura fachada, un esfuerzo inútil o, peor aún, un juicio fariseo del hermano que ha caído”.

En la homilía ha reiterado la contradicción que viven como religiosos en estas circunstancias, tal como ya apuntaron en el comunicado del jueves. “Nos sentimos profundamente avergonzados porque hemos sido, al menos, piedra de escándalo para los creyentes y para los no creyentes, cuando deberíamos ser siempre sólo mensajeros de paz y generadores de serenidad”.

“Al servicio de la verdad”

También ha dicho que se sienten “intensamente afligidos porque quizás hemos hecho daño a un inocente, porque tal vez hemos hecho daño a una familia, porque tal vez hemos hecho daño a toda la Iglesia y a mucha otra gente”. Un dolor que también sienten como fraternidad “porque un hermano nuestro está siendo investigado”.

Como responsable de la comunidad ha insistido en la plena disposición con las autoridades judiciales y eclesiásticas para resolver el caso. Se ha mostrado abierto “al servicio de la verdad” que, dijo, “es la única que nos puede hacer libres”.

También ha hablado de misericordia por el afectado, siguiendo los principios evangélicos: “La misericordia también debe prevalecer para él, acompañándolo espiritualmente, procurándole los medios para curar sus heridas, con una defensa justa que debe ampararlo hasta una resolución definitiva”.

El abad ha reiterado “el compromiso y la voluntad decidida de luchar contra todo tipo de abusos en la Iglesia” y también de hacer del monasterio de Poblet, “con las oportunas medidas de prevención, un lugar seguro para todos”. En este sentido, el monje cisterciense ha hecho suyas las palabras del papa Francisco en relación a la necesidad de proteger a los menores dentro de la Iglesia y de actuar con transparencia y con voluntad de conocer la verdad. Vilà considera que “hay que preguntarle siempre a Jesús con seriedad y honestidad '¿qué nos quieres decir con lo que ha pasado?”.

Pueden leer la homilía íntegra, en catalán, aquí.