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(Laura Mor –CR) Está convencido de que el arte contemporáneo ayuda a la mística. El jesuita alemán Friedhelm Mennekes tiene un pensamiento radical: “No hay arte sacro ni arte cristiano”, nos dice. De acuerdo con la experiencia como rector de la iglesia de Sankt Peter de Colonia, defiende la iglesia como “centro de comunicación de la fe”. Un estudio donde pasan cosas. Un espacio donde experimentar el arte contemporáneo que, asegura, es una vía de conexión con el mundo real.

Mennekes ha visitado Barcelona estos días en motivo de un ciclo de conferencias sobre arte contemporáneo y espiritualidad organizado por la Fundació Joan Maragall en colaboración con la Fundació Vila Casas y el Institut Art i Espiritualitat Sean Scully de Santa Cecília de Montserrat. En el auditorio de la Facultat de Comunicació i Relacions Internacionals Blanquerna - URL hemos conversado con él sobre arte y religión.

“El arte ayuda a identificarte con el tiempo en que vivos y también a ser una persona cristiana más convencida, más mística”, dice Mennekes. “El arte no es para entender, es para ayudar, tiene un punto de liberación interna”, defiende como religioso. Considera el momento actual una oportunidad para “la renovación de la fe”. Asegura que “la gente sólo necesita ver, escuchar, experimentar los espacios sagrados, los eventos litúrgicos, la recepción de los sacramentos”. Más allá de un acompañamiento en la fe, no es partidario de la mediación. El vínculo se establecerá directamente con Dios. Y aquí es donde el arte entra en acción: es una escuela de los sentidos.

“El evangelio es fuerza dura”

“Soy muy radical: no hay arte cristiano y tampoco hay arte sacro”, asegura. “Las imágenes que necesitas para entender y contactar con Dios te las da el Espíritu Santo en la oración, están dentro de ti”. Y añade: “Sólo necesitas abrir los ojos, todos los sentidos, e identificar la fe con tu ser”. Para este jesuita, la comprensión del evangelio no necesita imágenes: “Son dentro de los que lean la Biblia”. Para recorrer este camino creativo propone “mistificar el evangelio”. Mennekes asegura que “el evangelio no sólo es una historia narrativa, sino que es fuerza dura”.

Define la relación entre religión y cultura como “un puente muy actual”. No habla por hablar. Más allá de la teología pastoral, ha estudiado profusamente el vínculo entre la Iglesia católica y las imágenes, tanto las antiguas como las contemporáneas. Explica como “antes la relación era muy densa”; pero está convencido de que esta etapa se ha acabado y que no hay que invertir esfuerzos en reparar la relación. “La separación es la fórmula del futuro”. Esta ruptura, dice, va a servir para entender que la Iglesia debe interesarse por la forma y no por el contenido del arte.

“Me ocupo de que la gente se forme imágenes”

Mennekes, eso sí, rompe una lanza a favor de “renovar la relación entre el arte independiente y la Iglesia”. Las considera “dos fuerzas humanas que se tienen que ayudar la una a la otra”. “El sentido de las imágenes en las iglesias ha cambiado. Hoy el arte contemporáneo es movimiento artístico, es independiente, autónomo”. Preocupado por la forma, habla de la capacidad que tienen los colores de una obra de provocar un sentimiento, de despertar una fuerza interior. “Son relaciones místicas, fundamentales y radicales”.

Para él, las iglesias, los lugares sagrados, los centros de culto son buenos estudios de la fe: “Una iglesia es un centro de comunicación de la fe que debe dar impulsos”. No sirven sólo las palabras; tampoco las imágenes fijas que narran una historia. “Hay que reflexionar: ¿Cómo puede experimentar, la gente que ha venido aquí?”

Es su trabajo: “Me ocupo de que la gente se forme imágenes, a partir de un mismo”. En Colonia ha vivido una iglesia llena de jóvenes dispuestos a experimentar el arte contemporáneo, sobre el mismo altar. “El evangelio se ofrece como una presencia, como una pregunta, una fuerza, una irritación, un impulso”. Y añade: “Tienes que perder tiempo”. En el fondo no se trata de entender, sino de experimentar.

Abrir los ojos y ver de nuevo

“La gente que cree en Dios necesita abrir los ojos y ver de nuevo: es fundamental”. ¿Cómo hacerlo? “Esto sólo se puede aprender con el arte. El arte abre caminos para obtener Jesús porque da visualizaciones “. La experiencia de Mennekes le lleva a afirmar con contundencia que “el arte es maestro en abrir los ojos y visualizar lo que has visto para tu fe”. Pone como ejemplo las meditaciones deIgnacio de Loyola en los ejercicios espirituales: se trata de “gustar la realidad”.

Mennekes cree que “el arte contemporáneo necesita el vacío”. Prefiere una iglesia sin muchas imágenes: “Mejor que estén fuera, y si están dentro, sólo por algún tiempo”. ¿Cuál es su propuesta, su intuición? “Necesitamos un estudio grande lleno de imágenes en función del tiempo litúrgico, son impulsos, que después hay que cambiar”. Y dice: “Si vivimos en el tiempo de las imágenes en movimiento, ¡mueve las imágenes!”.

Vuelve a la experiencia de San Ignacio en Cataluña. “Quería cambiar su vida e ir con Jesús. Acudió a los monjes de Montserrat, que habían estudiado en París, con Erasmo de Róterdam, habían tomado la inspiración del humanismo, del renacimiento, una revolución muy fundamental para el huésped. Cuando se quería confesar a los monjes y preguntarles qué tenía que hacer, le dicen 'tienes que preguntarte y escucharte a ti mismo, con tiempo, con las fuerzas que hay dentro de ti'. Es el nacimiento del renacimiento”.

Un intercambio personal siempre nuevo

En esta apuesta, la música que propone no pasa ni por Beethoven, ni Mozart, ni Messiaen: “No! Han muerto! Necesitamos escuchar la música contemporánea”. Explica cómo han incluido instrumentos de percusión junto al órgano de la iglesia en Colonia. “Para tomar el tono contemporáneo, no sólo necesitamos armonía, también desarmonía, conviene una mezcla más radical”. Propone participar de la música del momento: “La música es como el impulso del espíritu Santo: es totalmente nuevo”.

Pone como ejemplo la conversación de dos personas enamoradas: “Hablan en tonos que nunca antes habían sentido, es un intercambio muy personal, que desde fuera no se entiende”. Y en este intercambio hay espacio, dice, para decir “te quiero” pero también “perdona” o “estoy contigo”. “Son mediaciones más densas, más fundamentales, más personales”. “Esto es lo que necesitamos para que la persona entre en la fe”.

Actualmente, Mennekes reside en Frankfurt y es profesor visitante de varias universidades como la Universidad für Bildende Künste de Berlín, la Universidad für Angewandte Kunst de Viena, la Universidad de Kingston o la Universidad de Bonn. Se ha relacionado con artistas como BeuysTàpiesChillidaByarsRainerBarbara Kruger o Kounellis. Todos ellos llevaron a cabo intervenciones artísticas promovidas por el propio Mennekes en la iglesia de Sankt Peter de Colonia, de la que ha sido rector hasta 2008.