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(CR) Desde el inicio de la campaña de vacunación, el Vaticano ha sido uno de los actores principales en la lucha contra la Covid-19 en todo el mundo. Gracias a su megáfono global, que tiene influencia mucho más allá de la Iglesia Católica, el Papa Francisco pudo tranquilizar a la población que estaba preocupada por las cuestiones morales sobre las vacunas, así como también desmintió los mitos que circulaban en las redes y que provocaban desconfianza en la sociedad. De esta forma, el Pontífice se convirtió en un ejemplo para otros líderes mundiales, que lo siguieron y tomaron su parte de responsabilidad para garantizar el progreso de la campaña de vacunación. Posteriormente, la Santa Sede puso su empeño en garantizar una distribución igualitaria de las vacunas y puso en marcha diferentes iniciativas, como la campaña “Vacunas para todos”, que quiere obtener el acceso universal de las vacunas en todo el planeta, o la clínica de vacunación para los pobres de Roma, instalada en la sala de audiencias papal.

Por todos estos esfuerzos, el director de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, Francis Collins, ha alabado el liderazgo del Vaticano, el cual ha descrito como extremadamente útil: “tener un líder en la Iglesia Católica que haya sido tan franco y dispuesto a exponer los hechos cuando había tanta desconfianza y incluso conspiracones en contra de la vacuna ha sido extremadamente útil. Estoy realmente encantado en que el Vaticano haya tenido este papel”. Y es que el Papa Francisco desde el primer momento fue muy claro con este tema, y hasta sugirió que negarse a vacunarse es una decisión “suïcida”.

El papel de los líderes religiosos en Estados Unidos

Además de la importancia del Papa Francisco, Francis Collins ha recordado que todos los líderes religiosos tienen la obligación de alentar a los feligreses a vacunarse, ya que para la gente son “voces creíbles que los pueden orientar”. En este sentido, Collins manifiesta que su papel es esencial en países donde hay problemas de desconfianza por parte de la sociedad, ya que los pastores o presbíteros pueden convencer a los indecisos: “es muy importante que tu sacerdote te pueda confirmar que la vacuna te ayudará a ti y a todos, y que hará que podamos estar juntos de forma segura”.

Un ejemplo lo tenemos en Estados Unidos, un país donde ya han muerto más de 600.000 personas a causa de la Covid-19 y donde el índice de vacunación aún es muy bajo. El director de los Institutos Nacionales de Salud es consciente que esta situación hace que sean necesarios más que nunca todos los soportes posibles, y ha subrayado que decir “no” a la vacuna supone poner en riesto a las otras personas: “tenemos que pensar en los otros, y en concreto con los más vulnerables; es una razón más por la cual vacunarse es la mejor decisión para los que aman al prójimo”. Collins espera que gracias al papel de los líderes religiosos y a otras instituciones, los que tienen dudas sobre la vacunación puedan ver que tendrán mucha más libertad cuando no tengan miedo a coger o a propagar el virus. Para conseguirlo, pide a los feligreses poder “rezar juntos, planificar juntos y simplemente tener la experiencia de volver a ser una comunidad cristiana”.