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2 Catalunya Religió Mié, 16/11/2022 - 10:44
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Aina Argueta –CR Una plataforma para mejorar las carencias que los alumnos detectan en su recorrido académico. Esta es la idea de que se le ocurrió a un joven universitario hace dos años y que se acabó materializando en  la Asociación de Estudiantes Musulmanes (AEM). Actualmente, son más de 90 miembros, han iniciado muchos proyectos para con la educación y reivindican que “los estudiantes musulmanes necesitan más referentes”.

"Somos las personas idóneas para poder detectar las fallas que hay en el sistema al haber pasado por el mismo recorrido", explica Lina Ball, que es miembro de la AEM Ella participa en un proyecto de refuerzo escolar de la entidad de estudiantes musulmanes que se desarrolla en el Centro Cultural Islámico Catalán, en el barrio del Clot de Barcelona.

Un alumno de origen marroquí tiene el doble de posibilidades de abandonar sus estudios y no pasar de la ESO que un autóctono, según la Fundación Ibn Battuta. Si la tasa de fracaso escolar en Catalunya ya es preocupante, dado que se sitúa en el 30%, la de la población de origen marroquí alcanza el 67%. Hay muchas razones por las que el abandono escolar marroquí es superior al resto de estudiantes, pero desde la AEM destacan dos desde donde realizan acción: la infravaloración y la desmotivación.

Con el objetivo de rebajar estas cifras relacionadas con el fracaso escolar, la entidad imparte los talleres de repaso con doble función. En primer lugar, reforzar las materias que más cuesten a los alumnos; y, en segundo lugar, que los niños entren en contacto con estudiantes universitarios y graduados. "A los niños musulmanes les faltan referentes", afirman. En cambio, con estos talleres, los niños "se pueden ver reflejados". "Les sirve de motivación", concluyen.

"UN ALUMNO DE ORIGEN MARROQUÍ TIENE EL DOBLE DE POSIBILIDADES DE ABANDONAR LOS ESTUDIOS QUE UN AUTÓCTONO"

Algunos miembros de la asociación participaron en 'La nit de les religions', organizada por la Asociación UNESCO para el Diálogo Interreligioso (AUDIR), y relataron sus experiencias de cómo se habían sentido infravalorados por el profesorado. "El hecho de que un profesor, un referente, no vea en ti futuro ni la posibilidad de que puedas llegar a ser alguien contribuye a la desmotivación de los jóvenes estudiantes". Desde la AEM detallan que, incluso, conocen casos en los que los estudiantes marroquíes han sido denigrados por su razón de origen.

El clima no es alentador. En contraposición, Lina Ball explica que muchas veces sus alumnos le preguntan: "¿Cómo puedo estudiar lo mismo que tú?". Es entonces cuando ve que su acción va más allá de reforzar las materias de la escuela, que puede inspirar a la generación futura.

Muchos de los miembros de la AEM son los primeros de su familia en llegar a tener estudios superiores. "Muchos de nuestros padres eran inmigrantes de primera generación y sufrieron un proceso mucho más difícil para adaptarse al país". No dominaban la lengua, por tanto, la búsqueda de trabajo y la relación con las personas autóctonas se dificultaba. Son sus hijos e hijas, inmigrantes de segunda generación, quienes comienzan a llegar a la universidad y logran titulaciones superiores. "Sentimos que es nuestro deber poder facilitar este recorrido a estudiantes de otras generaciones", defienden desde la asociación.

"QUE UN PROFESOR NO VEA EN TI FUTURO CONTRIBUYE A LA DESMOTIVACIÓN DE LOS JÓVENES ESTUDIANTES"

Otra vertiente de la AEM es reivindicar una educación más inclusiva con la comunidad musulmana. Defienden el uso del hiyab por todas las que quieran llevarlo. "El hiyab es parte de la identidad de una persona", manifiesta la voluntaria, "no entendemos cómo pueden haber limitaciones para vivir en esta sociedad con un símbolo que te identifique". La cuestión del hiyab tiene diferentes ejes, como el psicológico, el islámico y el personal. Sin embargo, la entidad defiende su normalización en los ámbitos académicos y laborales. Por otra parte, también abogan por la adecuación de espacios para rezar en las universidades y hacer más compatible la vida académica con la vida religiosa.

Desde la organización valoran muy positivamente su corta trayectoria de casi dos años en activo. Aseguran que se han convertido en "un espacio donde los y las jóvenes estudiantes pueden expresarse con tranquilidad, acompañarse y encontrar luchas comunes". "Debemos conseguir que esta sensación se transmita a la sociedad", concluye Lina Ball.

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