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(Miquel Codolar –CR) El antiguo monasterio benedictino de Sant Pau del Camp de Barcelona ha acogido este miércoles un canto musulmán sufí. Seis hombres vestidos de blanco sentados frente a una cruz y bajo la mirada atenta de la escultura del santo que da nombre al templo han interpretado una práctica de meditación. Ha sido en el marco de las segundas jornadas Gatzara, impulsadas por la Fundación Bayt al-Thaqafa, que esta semana reflexionan sobre los vínculos entre la cultura árabe y la cultura catalana.

Entre la cincuentena de asistentes que se sentaban en los bancos de la iglesia románica, pocas personas entendían la letra que durante media hora ha interpretado el grupo de canto sama'a Al-Wasl. Esta práctica "invita a la escucha más abierta, original y atenta posible", según los organizadores. En primera fila, la psicóloga Roser Tordera, siempre con una sonrisa serena, se concentra cerrando los ojos. Momentos antes ha explicado que meditar es ir retirando las capas de lo que no somos, buscando lo que somos profundamente. Ha dicho que hablar de espiritualidad estaba muy bien, pero que es necesario practicarla en la vida cotidiana, meditando.

A su lado se sentaba Arnau Oliveras, un converso a la fe musulmana, para quien meditar permite "tener presente la realidad que se nos escapa", según ha explicado. "Los musulmanes tienen un método práctico, sencillo y eficaz. Cinco veces al día paran el mundo y por unos minutitos se arrodillan, hacen postración, ponen la frente al suelo y después vuelven a recuperar su vida cotidiana. El sufismo y el islam nos proponen que integremos las prácticas espirituales en nuestra cotidianidad", ha dicho.

En medio de la actividad, detrás del templo, dos amigas se han puesto a aplaudir al ritmo del canto. Estaban "emocionadas", según ellas mismas explicaron al final. Amira es ingeniera de telecomunicaciones y trabaja en una consultoría, mientras que Fadua, ingeniera naval, está en el puerto. Ellas sí sabían el contenido de lo que se estaba cantando. Han explicado que las letras repetían que Alá es la única divinidad y que el profeta Mahoma es el mensajero de Dios, entre otras expresiones similares.

"Me parece precioso, es una forma de convivencia"

Para Amira el sunnismo es un estilo de vida. "Es esa conexión con todo, con Dios, conmigo misma, esa fuerza para levantarme cada día, para ser mejor persona, y es también un orgullo y una responsabilidad, como llevar el hiyab para representar siempre mi religión", ha dicho.

Estaban contentas por haber presenciado el canto del sama'a en una iglesia católica. "Significa mucho, me parece precioso, es una forma de convivencia... al final, el islam o el cristianismo no dejan de ser distintos caminos con un único fin, y una iglesia es una casa con mucha verdad, con mucha luz, y donde está Dios, y me parece genial", dice Amira. Fadua va más allá: "Conectar con todas las religiones es lo que necesitamos hacer, porque salen de la misma fuente, y si hiciéramos esto en la vida real no habría guerras ni odio".

Las Jornadas Gatzara están organizadas por la Fundación Bayt al-Thaqafa y plantean actividades para "reflexionar sobre tradiciones, recetas, sonidos y palabras con sello árabe-musulmán". Un espacio de reflexión sobre islamofobia el martes en el Instituto Europeo del Mediterráneo ha dado el pistoletazo de salida a las jornadas.

Entre las actividades, este jueves ha habido un cinefórum en los Cines Girona con la película Mothers, y el viernes está previsto un taller de rap. El sábado por la mañana se podrá realizar una cata de la mejor gastronomía árabe y por la tarde se ofrecen dos rutas árabes por las calles de Barcelona. Además, hasta finales de junio habrá actividades paralelas para visibilizar todo lo que comparte la cultura árabe y catalana.

Oración musulmana, oración cristiana y meditación introspectiva no son lo mismo, pero este miércoles la iglesia de Sant Pau del Camp ha conseguido que de algún modo se encuentren durante un rato. "No se amolde al mundo presente, déjese transformar y renueve su interior", dejó escrito el mismo san Pablo en la Carta a los Romanos. Una frase coherente con todo lo vivido el miércoles entre aquellas paredes del siglo X que llevan su nombre y que quizás pensaban que ya lo habían visto todo.